Cabeceira de "Despertad"
quincenario anarcosindicalista , voceiro da "Federación Regional
Maritima" integrada na CRG-CNT, e imprentado en Vigo dende o 30 de
marzo de 1928 ata fins do verán de 1930. Foi dirixido polo
carpinteiro compostelan José Villaverde, compañeiro de Marcial, no
que publicou alguns artigos.

Cabeceira de "Ser",
periódico dirixido polo deputado nacionalista Ramón Suarez
Picallo, tamen amigo de Marcial, e no que publicou o seu máis
extenso artigo "La CNT y el sindicalismo ante el momento
actual"
¡DESPERTAD!
Semanario órgano de la Federación
Regional Marítima afecta a la Confederación Nacional del Trabajo
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Año
1, Segunda época Vigo, Sábado 10 de Noviembre de
1.928 Número XXIV
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Para el Sindicato de Carpinteros
de Santiago
Hay
momentos de crisis en las colectividades sociales que por muy
perspicaz y lince que sea un crítico no consigue después de
mortificarse la cabeza encontrar la causa de tal efecto. Lo
mismo sucede con este sindicato en la actualidad - aunque sería
más exacto si lo hiciese extensivo a toda la organización local
- pero hay causas que me impiden hacerlo así. El sindicato de
carpinteros es de una tradición más estable de una historia más
firme y brillante, y modestia aparte, fue en el mismo donde se
agruparon y actuaron los individuos, más precisados, más
definidos en ideas. En este mismo caso podría incluirse a La
Coruña con relación a la Región si este propósito fuese el de
analizar la teoría en relación con la práctica; pero aquí no
quiero tratar más que ver la manera de estimular a la reflexión
a todos mis compañeros de sindicato ante el probable problema de
desorganización del mismo.
En todas las instituciones cuando se proyecta una labor de
ampliación de objetivos y aspiraciones y por lo tanto en las
nuestra también, la primera cosa con que hay que contar además
de otras más secundarias, es con individuos dispuestos a coronar
la obra, y precisamente por falta de personas dispuestas para
tales empresas se malogran la generalidad de ellas; pero este no
es el caso de nuestro sindicato ( no digamos que sobra capacidad
y compañeros en exceso ) pero para desempeñar los simples cargos
de administración, si sobran compañeros más que voluntad.
Les llamo simples por razón de que los sindicatos son pocos los
que rebasaron el límite de las pequeñas mejoras económicas y
solución de insignificantes problemas de relación de trabajo con
el patrono.
Así que por esta razón las cualidades que exige un sindicato
para llevar su vida administrativa se limitan más que a otra
cosa a : un poco de práctica, otro poco de instrucción natural
sin descuidar la voluntad ni la moralidad necesarias. Pregunto
yo ahora ¿ no tenemos muchos estas insignificantes aptitudes y
cualidades? si, pues ¿ por qué dejamos que el sindicato caiga
cada vez más, y degenere hasta el extremo de no poder nombrar
una directiva en tres juntas consecutivas? no parece sino que
hemos perdido la noción de todas las ventajas adquiridas por
ella. Si este sindicato fuese de reciente constitución habría
que repetir la eterna cantinela de las ocho horas, las mejoras
de salario y otras que los gobiernos conceden acuciados por la
presión que ejerce el avance social y que todos conocemos repito
que si fuese un sindicato de novatos habría que indicarle esto
bien indicado, pero a un sindicato que como el nuestro tiene
treinta años de historia con sus luchas consiguientes y los
beneficios que nos reportaron que hoy disfrutamos me parece que
debe ser superior la apariencia a todas las palabras. Convendría
no obstante hacer algún estudio acerca de las causas que
producen tal efecto.
Hay una que a primera vista parece la "taberna"; pero esto, bien
mirado aunque causa una resta considerable de energía, siempre
existió desde que existe organización y por cierto para
desgracia nuestra bien repleta de concurrencia; otra podría ser,
los cismas internos, pero estos son característicos de toda
colectividad y nunca faltaron más o menos encubiertos; no
olvidemos tampoco que la falta de juventud que empuje y renueve
las cosas pueda ser también otra causa, pero tampoco puede ser
la causa única en este caso, pues aún siendo poca la que se
preocupa de los jóvenes y los viejos y he dicho que se reúne
número suficiente para turnarse en los cargos administrativos.
Así que en consecuencia, interiormente en el sindicato no existe
la causa visible.
Ya vengo diciendo siempre desde que esta crisis se declaró -
pues ya venimos padeciéndola sino me equivoco desde la última
huelga - que la causa de la decadencia tanto de nuestro
sindicato como la de otro cualquiera afecto a la Confederación,
que aún quedan en pie, vienen del exterior - no me creo haber
descubierto nada nuevo pero es el caso que la generalidad de los
trabajadores apenas, si se apercibía de este y raro
al sindicato * (resulta ilegible la
frase en el original) y plantear con un descaro irreflexivo
asuntos y exigencias que las comisiones administrativas, no el
sindicato, pueden resolver, y al tratar de convencerlos en el
terreno particular del error en que están, y la conducta que
convendría observar para conservar el sindicato como arma
exclusiva y permanente de defensa de nuestros intereses, parecen
experimentar o experimentan un desencanto decepcionador.
El sindicato según muchos compañeros, solo por serlo es potente
para vencer todas las dificultades que surgen no tan sólo por
causas interiores sino también como consecuencia de los cambios
políticos de la nación y de fuera de la nación. Ellos no
alcanzan a comprender que la falta de libertad quita movimiento
a las cosas y que estas sin movimiento no tienen atractivo ni
intereses; ellos no ven al patrón más que bajo el aspecto
económico; para ellos el patrón es el que les regatea el real
más de suba y el que les despacha por ser muy "socialistas";
ellos no ven al doble patrono, al patrono político, a este
patrón que ayuda a sostener las instituciones presentes por que
son las que le defienden a él también, y por eso dicen cuando no
se puede hacer lo que a ellos les parece debía hacerse : "eso es
por culpa de estos que vienen con políticas e idealismos a los
sindicatos".
Por tanto esta falta de libertad impide la vida regular de los
tiempos normales, y por esta razón no tiene aquel interés que en
otros tiempos tenían nuestras juntas y todos nuestros actos y
esta es la causa que lanza a los compañeros todos o casi todos a
buscar otros centros de ocio unos, a empensarse de los
desengaños ( según ellos ) y otros de las amarguras y
sufrimientos.
No obstante yo sigo insistiendo: no encuentro la causa
fundamental, pues si bien estas son causas que explican la cosa
no justifican la actitud de la generalidad de los compañeros que
más conscientes de las cosas saben que si ahora estamos mal, sin
sindicato estaremos peor, y con todo y a pesar de las
circunstancias se puede hacer mucho si la voluntad no nos
abandona.
Pensad ahora todos los compañeros en lo que conviene hacer, y
estoy seguro que si hacéis una reflexión serena mirando nuestras
necesidades y las armas que tenemos para defender nadie que no
quiera merecer el dictado de esclavo renunciará defenderse y por
tanto de ir al sindicato; vosotros tenéis la palabra.
O 23 de Novembro de
1.928 estala un barreno no tunel "do Coto", nas obras do
ferrocarril Santiago - Coruña. Como consecuencia do estoupido
morren 5 obreiros. Marcial escribe o seguinte artigo:
¡DESPERTAD!
Semanario órgano de la Federación Regional Marítima afecta a la
Confederación Nacional del Trabajo
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Año
1, Segunda época Vigo, Sábado 5 de Enero
de 1.929 Número XXXII
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COMO DEBE
SER EL ESPÍRITU DE LUCHA
Estimados compañeros de infortunio : Por encargo de vuestra
activa Directiva, recibo la honrosa misión, de contribuir con mi
modesto concurso a la presente hoja informativa del trágico y
doloroso suceso que se relata, y que como torturante pesadilla
nos acompaña a todos los que más eficazmente contribuimos a
aumentar la riqueza social que muchos llaman de todos; pero que
nosotros más exactamente, llamamos de los demás. A cumplir esta
misión dirijo estas mis líneas en las cuales no quiero que veáis
el trabajo de un profeta o sacerdote que os echa un sermón
evangélico sin otro sentido que el de dar promesas falsas sino
que en ellas quiero que veáis mi grito con mezcla de dolor y de
coraje que como compensación sumamos al de todos aquellos
hermanos que de una manera tan brillante supieron rendir el
testimonio de su afectuoso cariño y solidaridad en el día
luctuoso de su enterramiento.
El que mis camaradas Fandiño y Acitores se ocupen de reseñar el
acto de su enterramiento y duelo, y toquen a la vez el punto de
las responsabilidades que puedan alcanzar a los pocos humanos
contratistas y capataces directores de las obras, me eximo de
deciros las mismas cosas. Así que mis camaradas os dicen estas
cosas suceden así por esto y lo otro, la culpa es de fulano y
citano, lloremos por las víctimas yo os digo : para que no
sucedan estas cosas dejémonos pronto de quejidos inútiles y
manos a la obra, a impedir que éstas se repitan. ¿Como?. Tenemos
tres remedios principales. ¿Cuales?. La organización, la
voluntad y la instrucción. La organización quiere decir unión,
la unión supone fuerza, y la fuerza al servicio de nuestros
derechos de justicia grita :¡ respeto !. La voluntad es el
resorte de la organización; que no os falte nunca, y la
organización vencerá por encima y a pesar de todo. La
instrucción es el medio más eficaz para emplear con mayor
ventaja la fuerza y asegurar así de un modo más positivo los
éxitos de nuestras acciones y conseguir con menos esfuerzos
nuestras aspiraciones.
Vosotros sois jóvenes de dos maneras, como organizados y también
la generalidad lo sois en edad. Ahora lo importante es, así como
sois jóvenes en estas ambas cosas, lo seáis también en la acción
de fines y métodos de lucha; a este respecto os diremos que los
obreros de la ciudad, estamos todos, o casi todos, organizados,
pero no todos en organizaciones del mismo carácter. Hay
organizaciones que esperan la solución de sus problemas de
miseria por medio de la bondad de los gobiernos. Nosotros no;
nosotros lo esperamos de todos los hombres de corazón, energía y
voluntad, y especialmente de los que de un modo más directo les
interesa.
Los de la otra organización se cobijan también al calor de las
leyes, para que éstas los protejan de todas sus necesidades.
Nosotros esto también lo entendemos de otra manera; nos parece
que el que manda jamas puede ser bueno para el que le obedece,
puesto que esta misma función de mandar constituye de por sí, un
abuso con todo género de agravantes. Las leyes las decretan los
gobiernos por la necesidad que se les impone de acallar algo
nuestras voces, por que, acosados por la miseria y la opresión,
les gritamos continuamente : ¡justicia! ¡libertad! ¡trabajo!
para todos; pero hay que tener cuidado. Estas leyes no debemos
de verlas como tablas salvadoras, pues su eficacia depende de
infinidad de cosas que ahora no vamos a enumerar, pero si
señalaremos una para que se vea lo cierto de lo que decimos. Los
gobiernos se crean en si mismos una necesidad de existir; para
conservar esta existencia entran en juego las distintas clases
que componen la sociedad, desde las más pobres a las más ricas;
según la situación del gobierno depende que conceda algo a la
pobre aunque sea con algún perjuicio para la rica. Así
considerado el problema, conviene no obstante no perder de vista
que estas leyes aún no aceptándolas como tablas salvadoras
tienen para nosotros un interés importante. Esto quiere decir
que hacemos dos usos de ellas : uno por imperio de
circunstancias históricas especiales y el atraso aún grande de
nuestro movimiento. Es el que hacemos, bien para distraer al
enemigo, o bien para sacudir el miedo, la importancia y
desvanecer a la vez esa desconfianza y dudas para conseguir un
mejor estado de vida; para lo cual empleamos el razonamiento
siguiente:
A
los que no están organizados les decimos ( y esto lo hacemos
extensivo inclusive a los del campo ) no recelarse a los fines
de organización y mejoramiento de vida; muchas de las cosas que
os parecen imposibles de conseguir y del otro mundo, ya hoy son
ley; y a todos en general les añadimos: si estas mejoras
conseguidas con un mínimum de medios, disponibles hasta ahora en
relación con los que nos será posible disponer mañana ¿ cuales
no serán los frutos en el porvenir ?. Por otro lado, el otro uso
es el que consiste en que del continuo uso y manejo de estas
leyes vamos también continuamente extrayendo una enseñanza muy
grande, y es ella la que os señalamos más arriba. La necesidad
de su existencia responde a la defensa de intereses ajenos a los
nuestros, pues las leyes que haga un gobierno han de ser siempre
para defender a quien le defiende a él y en este caso los ricos
y él, allá se las entienden muy bien con mucho daño para
nosotros.
Finalmente os diremos: los otros, los que pertenecen a la otra
organización, esperan todo de sus jefes, de las leyes, de la
bondad del enemigo; en definitiva de la voluntad ajena. Nosotros
no; nosotros esperamos todo del esfuerzo individual y del
sindicato, sea directamente de parte interesada a parte
interesada.
¡DESPERTAD! ,
sábado 16 agosto 1930
Proponiéndonos en Santiago entre un grupo de estudiantes y otro
de obreros constituir un Ateneo de carácter cultural, y deseando
que esta labor nos de el mejor resultado posible en bien de
nuestros fines, rogamos a los ateneos anarquistas, sindicalistas
y escuelas modernas y también a los camaradas que puedan y
quieran hacerlo nos envíen reglamentos programas y opiniones que
nos sirvan de aporte a este objeto.
Advertimos que uno de los propósitos esenciales que nos anima es
darle a este centro la máxima flexividad posible en ideas y
alcance humano, y libre en los métodos y materias de enseñanza.
El ruego no lo limitamos a los centros y compañeros de España,
sino que lo hacemos extensivo a todos los que quieran ayudarnos
y atendernos para lo cual rogamos la reproducción de la presente
nota en toda nuestra prensa que quiera hacerlo.
Las
entidades y camaradas que tomen esto con interés diríjanse a:
Olvido 18, Marcial Villamor. Santiago-Coruña.
Días
atrás, en un número de "El Productor" de Barcelona, nuestra
vista tropezó con una noticia que nos interesó no poco. Se
trataba de un pedido que hacían un grupo de obreros y otro de
estudiantes, que tratan de inaugurar, en la histórica ciudad de
Santiago, un Ateneo.
La
verdad, en cuanto a lo que pedían todos estos buenos camaradas,
poco, muy poco es lo que podemos darles nosotros. Desde luego,
en cuanto a reglamentos, es rotundamente nada, pues no poseemos
ninguno. Ahora bien, si nosotros tuviéramos reglamentos que
enviarles, no les irían sin una advertencia, o mejor expresado,
un consejo, por si lo querían tomar. Mas, calculando que no
dejarán de haber recibido el reglamento de algún Ateneo o centro
de estudios de la época pasada, convenimos en hacerles conocer
el consejo, por si tuviera la suerte de caer con acierto.
Todos
los reglamentos de los diversos centros culturales por nosotros
conocidos no dejaban de hacer constar, y bien al principio, que
el centro en cuestión era ajeno a toda idea política y
religiosa. Es sobre este punto que queremos hacer notar la
contradicción que supone el que hombres de ideas hicieran
predios ajenos a las ideas, que personas definidas en las ideas,
no llevarán la definición a sus creaciones, que libertarios
hicieran centros ajenos a sus ideas, a las ideas todas, en
puesto de hacer medios tan culturales como libertarios, en la
esencia como en las declaraciones.
Después de escribir la contradicción, sólo nos cabe que aclarar
que somos de los que no sólo quieren que nuestros órganos
sindicales y otros estén debidamente definidos, como cuerpos con
alma, sino que de ellos hacemos medida tan general que hasta a
las obras que no nos pertenecen en la creación, creemos que se
debe hacer lo que se pueda por acercarlas y definirlas.
Nosotros aconsejamos a los camaradas de Santiago que traten de
instalar un centro de cultura, que hagan que su centro sea, a la
vez, con toda claridad y firmeza, libertario. Y hecho el
consejo, vamos a advertir, sin que se tome a mal en nada, que
ello no supone cerrazón ninguna. La secta tiene sus individuos
que se inician, el partido autoritario acoge a las personas
simpatizantes, y con más razón, centros con un ideal tan humano
como el anarquista, no pueden cerrar sus puertas a nadie.
No
basta hacer cultura. Es preciso hacer cultura y labor
proselitista. Y esto no quiere decir que se tenga que tratar
igualmente al analfabeto que al individuo con cultura. Cada caso
requiere su tratamiento especial. Esto es cosa digna de tenerla
en cuenta el grupo que rompa creando la Universidad o sea el
centro cultural espiritualmente anarquista que ha venido
propiciando "El Productor".
Dicho
queda todo, por si fueran los camaradas y estudiantes de
Santiago esos primeros constructores de centro culturales así
definidos. Siendo estudiantes y obreros, bien pueden hacer su
Universidad, poniendo en los estudios y práctica eminentemente
libres cada cual todos sus conocimientos. No hay que poner, en
fin, lo que el anarquismo ganaría desde ese momento
La C.N.T. y el sindicalismo ante el
momento actual
" SER nº 12, 16 - 6 - 35 "
( Continuación ). Ya sé que sois, sino todos, casi
la mayoría, que decís que yo defendí siempre el credo que ahora
a vuestro juicio combato y hasta traiciono. Pero esto no es
verdad. La historia de nuestras ideas y del movimiento sindical
por lo menos, no lo comprueban.
Si se hiciese una historia de estas ideas del movimiento
sindical y por un hombre imparcial y con un criterio objetivo,
veríamos como muchos casos, muchos de los extremos que algunos
se empeñan elevar a principios, no tienen tal categoría, y por
el contrario, son más bien discrepancias subalternas producidas
por accidentes históricos en cuestiones de principio
fundamentales.
En sus orígenes el movimiento obrero en interés de
la clase trabajadora, estaba inspirado en tendencias de
solidaridad unificadoras; existía una sola internacional en la
cual colaboraban todas las tendencias ideológicas; continuó
unificada el tiempo que la compatibilidad de estas corrientes
ideológicas en relación con las circunstancias históricas de
aquel tiempo permitía; pero fijaros bien en esto: de momento
todas las fracciones que entraron en la constitución de la
internacional consideraron acertada la iniciativa de la
colaboración democrática en toda esta variedad de corrientes;
pero se tropezaron en la práctica con que el problema no era tan
sencillo como a primera vista parecía; quedaba un gran curso de
tiempo histórico por decorrer, por delante y esta circunstancia
dio origen a que cada tendencia se aferrase a las virtudes de su
táctica, lo cual dificultó la convivencia y la colaboración
democrática de estas distintas corrientes. Por consiguiente,
esto nos demuestra que ya en aquellos tiempos los partidos
obreros inspirados en las doctrinas liberal y democrática
vigentes en la época (aunque más en la teoría que en la
práctica) ya intentaron lo que ahora pretendemos nosotros;
doctrinas que fracasaron en sus virtudes de enlace e
informadoras del movimiento proletario como organismo único.
¿Pero, por qué fracasó? Fracasó como tiene que fracasar todo
organismo heterogéneo cuando tiene que entrar en dura lucha con
estados que responden a una civilización próxima a extinguirse,
como en este caso era la burguesía, pero que de todos modos les
queda aún un largo período de vida inerte y estática.
En estas circunstancias, un organismo que
circunstancialmente su misión es la lucha franca, activa y
enérgica contra el régimen imperante, tiene que ser un organismo
con objetivos muy concretos y con una táctica muy ajustada a
estos fines objetivos.
Necesidad de colaboración
Pero una vez salvadas las distancias de tiempo que
media entre la iniciación del movimiento a que responde el
organismo, hasta que la coyuntura histórica plantea clara y
concretamente el problema revolucionario, objetivo final del
organismo, el compromiso, la colaboración entre las distintas
fracciones que componen el movimiento obrero, es una necesidad
ineludible que la realidad en estos casos más poderosa que todos
los desahogos morales e idealizadores plantea a todos el
movimiento proletario.
En muchas ocasiones me tenéis dicho que teorizo
demasiado, con lo cual parece que me queréis dar a entender que
me preocupan solamente las cuestiones abstractas. De esta
objeción siempre he protestado. Cierto que me he preocupado de
los problemas teóricos, pero era precisamente con el objeto de
ver más claro en los problemas concretos, y la conclusión de
estas mis experiencias es: que la realidades implacable con
nuestros santos principios, tal como los sentía en mis primeros
pasos en el ideal anarquista, y tal como aun siguen sintiéndolos
muchos compañeros a pesar de todas las experiencias vividas en
una larga actuación, pero particularmente en estos tiempos tan
ricos en enseñanzas para todo el que quiera estudiar en el gran
libro de la vida diaria.
Como podéis observar por lo que queda dicho, mi
propósito al estudiar todas estas cuestiones, es plantearlos de
un modo muy directo y concreto: para conseguir este propósito de
un modo más eficaz, voy a seguir un método que permita más
claridad. Esto es siguiendo el razonamiento de estos problemas
en relación directa con el desarrollo de los acontecimientos en
los cuales la Confederación jugó un papel activo.
Treintistas o
escisionistas
Se dice que los camaradas acusados de escisionistas
o más justamente "Treintistas" según la denominación más
corriente, fueron unos renegados y traidores a los principios de
la C.N.T.; que por consiguiente estos camaradas son los
responsables de la crisis que padece hoy el organismo y se
extiende esta responsabilidad hasta de acusarlos del fracaso de
los intentos revolucionarios acometidos por la organización.
Honradamente yo no comparto ese criterio y me parece, además, el
mayor de los errores.
En primer término, el problema de la lucha interna,
es un problema tan viejo como la vida del propio organismo. La
declaración de principios formulada en su congreso constitutivo
fue elaborada a base de un compromiso aceptado por mutuo acuerdo
de las dos corrientes: anarquista y sindicalista más o menos
acentuadas en el congreso. Según esta declaración de principios,
se dice que "el comunismo libertario" es el fin y el
"sindicalismo" el medio. a de la organización la
parte más capaz juzgando el problema desde el punto de vista de
la experiencia sindical en su aspecto práctico. Pues no puede
negarse sin faltar al buen sentido, que la experiencia sindical
en su aspecto de la actuación de muchos años al frente de los
cargos de la organización son condiciones indispensables para
saber orientarse en toda situación política y social difícil;
pero no se entendió así y la impaciencia triunfó sobre la
reflexión y la serenidad.
Cual fue mi criterio referente al problema que
planteó la escisión, bien claramente lo he manifestado en
conversaciones sostenidas con vosotros en el terreno particular;
criterio que coincidía con el vuestro. Todos estábamos de
acuerdo en que eran necesarias dentro de la organización, la
existencia de diferentes tendencias que chocasen dentro de la
unidad de doctrinas en extremos de que la actuación diaria
ofrece, a fin de sostener una actitud vigilante en todas las
cuestiones de interés para la organización y se regularizasen
unas a otras en un juego de libre y limpia crítica. Pero este
juicio que nosotros nos habíamos formado a consecuencia de la
distancia a que nosotros veíamos el carácter interno de estas
pugnas intestinas, lo cual nos permitía tener un criterio menos
ciego por la pasión, y, por tanto, más objetivo, se fue
desvaneciendo en nosotros produciéndonos un estado de desaliento
que por lo menos, a mí, me ha decidido a fijar un criterio
personal respecto al problema. Las conclusiones a que he llegado
a este efecto, también son perfectamente conocidas por vosotros.
Mis simpatías estaban de parte de la fracción
anarco-sindicalista por entender que era una tesis más acertada.
Los motivos de sostenerme en una actitud expectante y de
equilibrio fue porque aún me quedaba algo de esperanza en que la
situación política y la experiencia práctica que le faltaba a la
F.A.I. en la actuación al frente de los cargos de la
organización les induciría a una rectificación sincera y honrada
de su actitud; pero hasta la fecha no se puede apreciar ningún
cambio salvo en algunos casos en que esto es visible
Por
ejemplo: en el caso de la visita hecha al gobierno por el C.N.
con motivo de la represión a consecuencia del movimiento de
Diciembre. Anoto este caso, porque aunque no tenga más
importancia que la de un síntoma, es un síntoma muy
significativo si se tiene en cuenta que la bandera de guerra
contra la fracción expulsada, aparte de otros motivos, fue la
acusación de que andaban siempre en concomitancias con los
políticos, aunque para explicar la necesidad de ciertas
gestiones acerca de determinados organismos del estado, cuyas
gestiones impone la realidad práctica de un organismo tan
numeroso como es la C.N.T. dentro del plano nacional, se
gastasen grandes cantidades de papel y se apurasen todos los
razonamientos imaginables y con la buena fe y paciencia de que
se puede ser capaz humanamente. No obstante, a pesar de todas
las derrotas sufridas, siguen creyendo que porque están ellos al
frente de los cargos y, por tanto, como son ellos los que van a
estar con los presidentes de los Consejos de ministros y
gobernadores civiles, les parece que están mejor respetados los
principios.
Las elecciones de
Noviembre y la C.N.T.
Ahora se discute mucho en torno a las elecciones de
Noviembre en las cuales triunfaron legalmente las derechas, de
cuyo triunfo se le hace responsable a la C.N.T. Mi opinión
respecto a aquella situación, tampoco la ignora ninguno de
vosotros. La República como queda dicho más arriba y como se
había previsto por todos los militantes capaces de ver,
desencantó pronto a la clase trabajadora que tantas esperanzas
había depositado en ella en el primer momento. Por consiguiente
esto nos dice claramente que al revés de lo que muchas figuras
de alta jerarquía intelectual del campo público burgués nos
dicen, no sufrió el régimen esa oscilación del péndulo hacia la
derecha cumpliendo una ley histórica que invariablemente a
juicio de estos señores se produce en todos los tránsitos
profundos que se operan en la vida de las naciones; es decir,
que estos señores afirman que cuando se experimentan cambios
políticos en la vida de los pueblos de la importancia que se ha
producido en el nuestro, se produce en el momento del cambio una
radicalización de la opinión hacia la extrema izquierda; pero
que tras un curso de tiempo más o menos largo, se opera otro
desplazamiento hacia la derecha. Esto - dicen - fue lo que
ocurrió en Noviembre. Luego se efectúa otro desplazamiento hacia
el centro, punto de gravitación y , por fin, se estabiliza el
régimen.
¿Hubo pendulazo
derechista?
Pero por lo que se deduce de lo que se ha dicho, no
fue así. Si la Confederación Nacional del Trabajo con su campaña
abstencionista, antielectoral, contribuyó a darle el poder a las
derechas, esto significa que la opinión se había desplazado más
acentuadamente hacia la izquierda en el momento del advenimiento
de la república. Por otra parte, no falta quien opina que la
desunión de los partidos de izquierda burguesa y una ley
electoral defectuosa, el voto a la mujer, fueron factores
decisivos en la derrota sufrida por las fuerzas de izquierda.
Todo esto significa que éste fue el momento de mayor
desorientación sufrida por los partidos de la pequeña burguesía,
cuyo liberalismo romántico no los salvó del desastre a que los
empujó la táctica inteligente y atinada de las fuerzas
materialistas, a pesar de su disfraz católico y antimarxista
que se agrupan bajo las distintas banderas de los partidos
reaccionarios representantes de los altos intereses financieros,
industriales y de los grandes terratenientes y que la torpeza,
el sectarismo envueltos en un sentimentalismo de despecho
infantil, fueron la causa determinante de esta derrota.
La responsabilidad de la
C.N.T.
Pero lo que yo pretendo que se vea en todos estos
accidentes, no son desahogos más o menos sentimentales, sino las
enseñanza que de todo esto se desprenden. La Confederación,
dominada por un sentimentalismo de represalia contra izquierdas
y socialistas, más que por un concepto maduro del riesgo a que
se exponía con su campaña abstencionista, se lanzó a ella con un
coraje digno de mejor causa. En consecuencia triunfaron las
derechas. ¿ Cuál debía ser la actitud de la C.N.T. ante el
triunfo de la reacción? Todos contestábamos que era la
revolución prometida por ella y bandera de guerra de la batalla
antielectoral. Pero claro está, cada uno por razones muy
distintas. Por los propositores y gestores de esta campaña,
porque creían ciegamente en el éxito de la revolución; otros, en
parte por disciplina, pero particularmente porque creíamos que
la derechas envanecidas con el triunfo electoral llevasen su
osadía hasta aniquilar el relativo carácter legal que tanto usa
como velo de sus perversos sentimientos políticos. Otros
compañeros estimaban, que a pesar de todo, era conveniente
adoptar una actitud expectante y declarar la huelga en caso muy
extremo: en caso de que las fuerzas reaccionarias intentasen dar
un golpe de estado, salirse al encuentro con todas las
consecuencias que se derivasen de una huelga violenta.. Apoyaban
este criterio en estas consideraciones: si nosotros nos
adelantábamos y fracasábamos en nuestro intento, lo que de
momento suponía para estas fuerzas reaccionarias una incógnita
respecto a la potencialidad de nuestras fuerzas, se despejaría y
con el pretexto que le dábamos con nuestra actitud, se lanzarían
resueltamente a dar un golpe de estado dictatorial.
Respecto a todas estas cuestiones, quiero que quede
todo bien claro porque estoy enterado que por la intervención
directa que yo tuve en el desarrollo de estos acontecimientos se
me acusa por parte de casi toda la totalidad de los camaradas de
la región, que yo no cumplí debidamente con mi deber en el Pleno
Nacional al cual asistí como delegado de nuestra regional
celebrado pocos días antes de los sucesos de Noviembre.
A este efecto tengo que declarar que mi posición
personal a este problema no tuvo nada de equívoca. Durante la
campaña abstencionista y ya bas
( continuará en el próximo número)
SER Nº 14
tante antes, sostenía la opinión que sin una alianza con la
U.G.T. no había ninguna probabilidad de éxito respecto a
cualquier tentativa de carácter revolucionario, lo cual
manifesté en el Pleno regional celebrado en La Coruña con el
objeto de estudiar el orden del día y designar delegados al
Pleno nacional que se menciona. También declaré en efecto, que
el problema de la revolución estaba abierto y planteado en
España, pero por lo que se puede deducir de lo que queda dicho,
este criterio quedaba supeditado desde el punto de vista de las
posibilidades prácticas de la insurrección, a la necesidad de
formalizar una alianza con otras fuerzas proletarias en cuya
idea iba implícito el criterio de que la fracción de oposición
(treintista) debía de intervenir, y esto además, porque ellos lo
solicitaban como puede demostrarse leyendo el "Sindicalismo", su
órgano oficial; colaboración que fue rechazada.
Los acuerdos referentes a esta situación fueron el
de estar atentos a los acontecimientos y caso de que el Gobierno
de coalición de derechas intentase dar algún golpe contra el
carácter liberal y democrático de la república, o atentase
abiertamente contra la existencia de la propia república por
medio de un golpe de estado, salirles al paso rápidamente
declarando la huelga general violenta arrostrando toda la
responsabilidad que de la misma se derivase. Lo que pasó después
yo no lo sé; pero el hecho es que se declaró, sin que las
circunstancias que se habían previsto en estos acuerdos se
presentasen, y sin que Barcelona, o sea, la Regional Catalana,
secundase esta huelga revolucionaria, a pesar de que esta
regional había sido la que más actividad había desplegado en la
campaña abstencionista. Los motivos ella los sabrá.
La colaboración con la
U.G.T. y el movimiento de diciembre
Pero hay otro hecho que fue el que más me desanimó a
través de las deliberaciones de este Pleno Nacional de las
cuales fueron resultado los acuerdos aquí mencionados. Es este:
Todos sabéis que a los pocos días después de las elecciones de
noviembre, nuestro órgano C.N.T. publicó una editorial en la
cual se daba a conocer que en atención a las circunstancia
políticas, los compañeros de Madrid habían llegado a la
convicción de que para hacer la revolución era indispensable, o
por lo menos necesaria, una inteligencia entre las dos
organizaciones sindicales: C.N.T. y U.G.T. para acometer la
acción con probabilidades de éxito, y que con este objeto habían
visitado a la Ejecutiva de la Casa del Pueblo y prometían que
pronto darían a conocer la contestación que recibiesen de este
organismo.
Esta editorial ( supongo que en esto estaréis de
acuerdo conmigo ) produjo muy buena impresión entre nosotros.
Esta buena impresión, en un viaje que hice a La Coruña pude
comprobar que dominaba entre los compañeros de esta localidad
también; pero esto no ocurría en otras partes.
No obstante, en otra regionales no ocurría esto,
entre las cuales se encuentra la Regional Catalana. Esta
Regional llegó al extremo de pedir la dimisión terminante del
autor de esta "editorial" y caso de que se solidarizase la
redacción con él, o con el fondo y espíritu de la misma, hacía
extensiva esta petición a toda la redacción. Esta proposición
consta en los actos del Pleno celebrado en Madrid poco antes de
la huelga de diciembre. Por lo que se refiere a nuestra
Federación Local, contestó solidarizándose con el fondo y
espíritu de esta editorial, aunque hizo constar su protesta por
haberla publicado la redacción sin previa consulta de los
organismos regionales. A pesar de todo la redacción fue relevada
en su totalidad.
Naturalmente que estos accidentes en la vida interna
de un organismo no tienen mayor importancia, en circunstancias
normales, pero son muy graves si las circunstancias que existan
en el momento tienen un carácter especial, como lo tenían en
este a que me refiero. Resumiendo: mi opinión en aquella
circunstancia, era, que en presencia del triunfo de las derechas
había que defenderse. Para esto estimaba que se debía de hacer
una invitación a todas las fracciones obreras, particularmente a
la U.G.T.. Caso que esta invitación hecha sincera y honradamente
con un criterio de transigencia no fuese atendida y, por tanto,
no fuese posible formalizar una alianza o frente único, en cuya
alianza cifraba yo las esperanzas de éxito, entendía que de
todas las maneras había que defenderse ante cualquier
eventualidad, para lo cual sostuve que Galicia
respondería a medida de sus fuerzas; criterio que sigo
sosteniendo hoy, no tan solo con relación a estas
circunstancias, sino en cualquier otra circunstancia futura que
pueda presentarse igual que ha respondido en la circunstancia
que acabamos de atravesar. pero esto está muy lejos de que se
convierta en una afirmación de la cual pueda desprenderse que la
Regional galaica estaba preparada para hacer la revolución, ni
que se haya mencionado para nada esa vaguedad de que estaba
preparada para establecer el Comunismo libertario, ni mucho
menos. Hechas las aclaraciones que anteceden, quiero que por
otra parte se advierta esta observación: personas enteradas en
los problemas científicos del pensamiento y de la biología, nos
dicen que el animal se diferencia del hombre y el hombre del
animal, en que el animal no tiene más que una facultad que lo
orienta, que se llama instinto, el cual lo conduce seguro dentro
del contorno de su mundo animal; el hombre, en cambio, aparte de
otras facultades, tiene la que le da la jerarquía de rey de la
creación: el pensamiento creador del progreso y de la historia
por virtud del conflicto entre la afirmación y la contradicción.
Esto quiere decir, que el hombre está expuesto todos los días y
a todas las horas al riesgo de equivocarse, al revés del animal
que no puede equivocarse nunca. De modo que lo esencial en el
hombre es que sepa vivir vigilante siempre sobre si mismo, y
según la conclusión de sus razonamientos, o las enseñanzas que
sea capaz de extraer de la experiencia que los hechos le vayan
ofreciendo, rectificar honrada y francamente. Lo demás,
encerrarse en verdades, en principios que se consideran
establecidos de una vez para siempre, es fanatismo, es
escolasticismo seco y dogmatismo reaccionarios, pero nunca
pensamiento anárquico. Por tanto, había de ser cierto que yo, en
aquel momento, defendí la posición que se me atribuye y no
obstante todas estas objeciones que se creen acusaciones,
quedarían reducidas a simples desahogos morales.
También hay quien duda si informé o no, exactamente
respecto a si había o no determinados elementos, comprometidos
en aquel movimiento, y, desde luego, esta afirmación no puedo
confirmarla con la seguridad que se puede afirmar cuando se ven
las cosas directa y personalmente, pero si, con todo lo que vale
una información que hace un miembro responsable en un Pleno
nacional, de la organización de cuya información tienen que dar
los demás delegados fe. Es decir, que a mí, por quien estaba
autorizado, se me informó así, y yo tenía la obligación de
creerlo y transmitírselo a quien debía: a la Regional.
Consecuencias y enseñanzas
Despejados todos los equívocos que pueda haber en
torno a mi actuación en aquellos acontecimientos, no os digo
otra cosa que lo que sigue : que os fijéis bien y vayáis
quitando las consecuencias y las enseñanzas que se desprenden de
esta línea de conducta seguida en todo el desarrollo de estos
hechos.
Cae el Gobierno de las constituyentes, y con él
todos los partidos gubernamentales. Los socialistas al verse
derribados del Poder, adquieren una noción más clara de la lucha
social, y sincera o habilidosamente, hacen una campaña de tono y
acento revolucionario, a través de la cual lanzan de vez en
cuando invitaciones al frente único de todos los trabajadores, o
sea, a todas las organizaciones obreras.
Las
Alianzas : Sus adversarios y sus defensores
En la C.N.T. con las enseñanzas deducidas de la
huelga de diciembre y en atención a la situación política
nacional, fue extendiéndose cada vez más la idea de la alianza o
frente único, hasta el punto de que la mitad de las Regionales
se manifestaron oficial y abiertamente en un Pleno nacional por
la necesidad de llegar a formalizar estas alianzas. A este
Pleno, como sabéis, asistí igualmente yo, representando a
nuestra Regional, al cual llevaba el mandato de defender la
tesis de las alianzas. De este Pleno ya conocéis los acuerdos,
pero no así los argumentos con que cada tendencia defendía su
tesis. Resumidos son éstos:
Los opuestos a la alianza
1º Que en Barcelona no era problema la necesidad de
la alianza, y esto, porque allí lo dominaba todo la C.N.T. y que
igualmente debían de procurar conseguirlo las demás regionales.
2º Que el pueblo estaba al lado de la C.N.T., sino
oficialmente, por la influencia ambiental y las simpatías que
había conseguido atraer con los gestos heroicos
realizados por ella con los últimos movimientos
3º Que el fascismo no era un peligro tan próximo
como se creía generalmente
4º Que con los socialistas no nos podíamos entender,
en primer termino, por diferencias de doctrina y, en segundo,
porque eran unos traidores, que siempre habían faltado a los
pactos, traicionando todos los movimientos y que lo harían una
vez más
5º Que caso de ir a un movimiento con ellos, nos
arrebatarían la dirección del mismo por su mayor preparación, o
mayor habilidad política
6º Que una alianza o frente único con fuerzas ajenas
a nuestra organización, suponía una deformación, una negación de
los principios básicos y que esto no podía permitirlo
la Confederación
7º Que la misión de la Confederación era
intensificar la propaganda hasta conseguir atraer las fuerzas de
la unión a nuestro campo
SER nº 15
Razones de los defensores
de las Alianzas
Tesis de los que defendían las alianzas:
1º Que en efecto, el fascismo propiamente dicho, no
era un peligro tan próximo como muchos afirmaban; pero que no
podía negarse que el gobierno de coalición de Radicales y
Ceda era el tránsito hacia él y, por tanto, todo el tiempo
que se perdiese iba en perjuicio de las probabilidades de acción
y de éxito de la insurrección
2º Que aún dando por exacta la afirmación de que la
Confederación estuviese rodeada de todas las simpatías y
ambiente de las masas populares, no era tanto que inspirase la
confianza de un éxito revolucionario, teniendo presente el plazo
de tiempo que la situación política permitía.
3º Que el argumento de que en Cataluña no era
problema la cuestión de las alianzas por estar la organización
toda controlada por la C.N.T. y que a este fin debíamos de
encaminar los esfuerzos las demás regionales, no era un
argumento de peso ni adecuado; porque en primer término,
circunstancias históricas especiales habían sido causa que
Cataluña fuese la región más susceptible a las propagandas
sociales y, por tanto, más favorecida por la propaganda
anarquista; y en segundo termino, que esta afirmación no
respondía a la verdad, puesto que nadie ignoraba que otras
tendencias tenían allí una influencia que había que tener en
cuenta y que por otra parte, el informe que acababa de leer el
Secretario de esta Regional, revelaba de manera clara e
inequívoca de esta Regional padecía una crisis tan grave que no
permitía cifrar ninguna esperanza seria, presentimiento que
confirmaba el hecho de no haber sido posible declarar la huelga
revolucionaria de diciembre, hecho que exponía también
claramente el informe aquí aludido de esta Regional. Pero
además, había otra razón definitiva que era ésta que el problema
que se le presentaba al proletariado, no era solo al
proletariado catalán, sino que era al de España en general
4º Que en lo referente a sí los socialistas eran o
no unos traidores porque nos habían traicionado siempre y lo
harían una vez más, que podía partirse de que este
presentimiento fuese probable, y no obstante siempre quedaría
sobre nosotros, el peso de la realidad, y que la realidad era
ésta: que en España, al igual que en demás países estaba
planteado como problema de primer término, el problema de la
existencia de proletariado, no tan solo como hombres que
sostienen principios de libertad, sino como clase que quiere
sostener mínimas mejoras materiales y su emancipación total,
cuyo peligro presentían perfectamente, aunque instintivamente,
los trabajadores si todos nos fijábamos bien cual era su sentir
en su fondo íntimo; que estos sentimientos se traducían en la
práctica en protestas externas frecuentes; de cuyo estado de
opinión quitaban los compañeros contrarios a las alianzas al
consecuencia de que la C.N.T. había estado acertada al adoptar
una táctica enérgica frente al poder burgués; pero este
razonamiento, aún siendo aceptado íntegramente, a pesar de su
verdad relativa, no daba fundamento sólido para asegurar
afirmativamente que si una táctica daba resultado en un período
de tiempo determinado, podía fallar en otro momento y, en
efecto, la táctica de nosotros solos no resultaba
eficaz, porque los socialistas al darse cuenta de que eran
desplazados del Poder, y que estaban a punto de perder su
influencia política sobre la organización obrero que ellos
dirigen a consecuencia de la política contradictoria que habían
realizado al frente del Gobierno, giraron en redondo, se
lanzaron a una propaganda revolucionaria, hasta rayar en la
demagogia y por consiguiente, toda esperanza de poder atraer
alguna fuerza de la U.G.T. a la C.N.T. podía considerarse
frustrada de antemano.
Los términos del problema
Por tanto, colocado el problema en estos términos,
podía darse el hecho inverso: que ellos, en mejores condiciones
políticas nos arrebaten alguna fuerza a nosotros, si nosotros
nos colocábamos además frente al sentimiento de los trabajadores
que a nuestro juicio era el de las alianzas o frente único. Pero
si por el contrario, nosotros sabíamos colocarnos en consonancia
con este estado de opinión dominante entre los trabajadores,
sucedería al revés : que caso que los socialistas nos
traicionasen, el ambiente y simpatías que rodeaban a la
Confederación seguirían firmes y además aumentadas en
proporciones considerables.
5º Respecto a si los socialistas eran o no más
hábiles políticamente y que por esta condición de ventaja en su
favor podíamos correr el riesgo de que nos burlasen la dirección
del movimiento, no podía este argumento dar base para construir
sobre él un motivo suficientemente convincente para rechazar una
colaboración revolucionaria. Primero, porque nosotros
considerábamos que fundar la negativa en un motivo tan simple,
era un signo de cobardía intelectual, de cuya cobardía
intelectual se desprendía positivamente que los elementos que
propagaban y que no tan solo lo propagaban, sino que a
consecuencia de su propaganda habían llevado a la organización
acciones revolucionarias o eran unos ingenuos o unos
provocadores de mala fe. Esto es, si la organización no tenia la
suficiente preparación revolucionaria debiera de haberse
confesado esta verdad a tiempo y francamente, y después de
confesar esto, contribuir con otras fuerzas directa o
indirectamente a cerrarle el paso a las fuerzas reaccionarias.
Pero por otra parte, prácticamente no estaba demostrado que esto
fuese verdad en absoluto. La delegación de Madrid singularmente
demostró que era posible sostener una posición de equilibrio
puesto que en Madrid estaban sosteniendo una huelga de
importancia en colaboración con los socialistas, y que a pesar
de tener mayoría la U.G.T. nuestros compañeros tomaban una
participación tan directa en la dirección del conflicto como los
dirigentes de este organismo
6º Referente a la cuestión de principios,
entendíamos que era inevitable que al formalizar un compromiso
con la U.G.T. llevaba implícita la necesidad de hacer
concesiones de carácter doctrinal; no obstante, si se tenían en
cuenta las peligrosas perspectivas para la existencia del
movimiento obrero, no era un problema que mereciese ni la más
mínima reflexión. Afirmábamos, además, que existían algunas
experiencias históricas que demostraban prácticamente que al
revés de ser un perjuicio para el desarrollo histórico del
anarquismo su intervención directa en los hechos históricos que
van materializando en la vida las aspiraciones y los fines
relativos ideales de la humanidad, es por el contrario de una
gran utilidad para la causa del progreso y de la emancipación
del proletariado, por consiguiente. Por ejemplo, la Comuna de
París no hubiera conseguido una radicalización tan
acentuadamente libertaria si los camaradas que intervinieron en
el consejo directivo no lo hubieran hecho, según les exigían los
camaradas más extremistas. Todo esto lo explica perfectamente
Bakunín, en su obra sobre este movimiento.
Estas dos tesis en franca lucha a través de las
deliberaciones de este Pleno, sabéis que se resumieron en una
ponencia que armonizaba las dos posiciones, la cual conocéis,
como asimismo conocéis que esta ponencia había de ser ampliada
en sus considerandos - pero respetando su sentido - en un
manifiesto de cuya redacción quedó encargado el C.N. y que este
manifiesto fue redactado y distribuido; pero también sabéis que
la fecha de su publicación fue alterada y su sentido deformado.
Yo ignoro cuales puedan haber sido las causas
determinantes de esta alteración y deformación, ateniéndome
estrictamente a las relaciones oficiales entre las dos
organizaciones C.N.T. y U.G.T., e igualmente ignoro cuales
puedan ser las consideraciones críticas que esta conducta
suscite en los demás camaradas; pero por lo que a mí se refiere
no me atenúa en nada la sospecha de que la organización ha sido
víctima de la exaltación pasional que domina a muchos elementos
dirigentes de nuestra organización contra la U.G.T.. Y esto, por
las razones que siguen: La redacción del manifiesto está hecha
con una terminología tan enfática, tan cargada de calificativos
estridentes, que no se sabe cual intención pesó más en el ánimo
de sus redactores: si fue el deseo de herir a los socialistas o
el de convencerse a si mismos de la firmeza de sus posiciones.
No se puede negar que en muchos casos el asombro ante un hecho,
la ironía, la protesta espectacular, son las manifestaciones más
convincentes de que se está representando una farsa. En este
mismo sentido creo que el estilo del manifiesto ( que parece más
bien obra y verbalismo de charlatanes de feria que labor de
hombres capaces, serios y de buen gusto, que se imponen el deber
de saber a que causas obedece y reacciona todo hombre de acción
ante los acontecimientos sociales ) es el producto y desahogo
moral de una tragedia íntima, que no se quiere confesar franca y
honradamente. Estoy previamente convencido que si le dais una
segunda lectura al manifiesto, habéis de estar muy cerca de
convenir que no ando muy lejos de la verdad con mis sospechas.
Aspecto político y social
de la cuestión
A medida que transcurre el tiempo, y se va notando
que la situación en sus aspectos político y social, se agrava
por momentos. Las mínimas leyes que favorecían en parte la
existencia del movimiento social van siendo cercenadas unas, y
suprimidas totalmente otras con la amenaza evidente de dar paso
a una solución fascista abiertamente declarada. La C.N.T. sigue
particularmente el C.N. afirmando que todos los gobiernos son
iguales, y aún ahora, después de las experiencias que se
desprenden del último movimiento, se sigue insistiendo con una
contumacia maniática que sí, que todos los gobiernos son
iguales, y esto, en documen
SER nº 17
tos
redactados por camaradas que se consideran con extensa
preparación teórica, y probada solvencia social.
Realmente no se comprende semejante ceguedad. Los
gobiernos burgueses, en efecto, todos son igualmente
capitalistas y burgueses, e igualmente es cierto que sus
disputas no pasan de ser polémicas, sobre cosas subalternas,
sobre hechos secundarios que no afectan a lo substancial, a la
concepción de estado que les es común a todos los gobiernos
burgueses; pero de aquí a que se tengan una misma orientación
política en todos los problemas, que convienen a la vida civil,
y, por tanto, a nuestro propio movimiento, media un abismo.
A este efecto, no creo que sean necesarias más
pruebas que las que cualquiera que no esté enfermo de
sectarismo, pueda extraer de la vida corriente y diaria. Un
gobierno que dicta leyes, que facilitan el máximo de conquistas
que el proletariado ha conseguido y pueda conseguir dentro del
régimen capitalista, apreciados los límites de su existencia, es
mejor que otro que las limita; uno que las limita, aun que no
del todo, es mejor que otro que las limita del todo,; pero peor
que el anterior ; el que las suprime totalmente, es el peor.
Escala ascendente del
fascismo
Esta escala gradual que empieza por un gobierno
democrático y liberal hasta cerrar el proceso en otro gobierno
de carácter totalitario y absolutista, es lo que se llama el
proceso ascendente del fascismo, el cual no puede ser juzgado
así arbitrariamente. El saber comprender esta dinámica política
es una ventaja, pero por otra parte lo exige la honradez y
frialdad teórica; es más: es un deber que debe de imponerse todo
militante que adquiere responsabilidades de dirección y
orientación si no quiere condenar a los que confían en él, a
marchar a remolque de los acontecimientos. De lo contrario se
siembra además, un confusionismo, que va en perjuicio de la
claridad con que los trabajadores, deben ver la marcha fatal que
de etapa en etapa nos lleva al callejón sin salida del fascismo.
Todo el éxito de la empresa revolucionaria que nos
está planteada al proletariado, depende de la visión, de la
claridad que tengamos acerca de estos problemas. Un ejemplo: si
los socialistas por una parte y la Confederación por otra,
tuvieran esta claridad de visión, hubieran comprendido (
teniendo en cuenta la teoría cierta, de que a los regímenes
capitalistas hay que atacarlos en sus momentos de mayor
debilidad, que el momento más oportuno para lanzarse al ataque
insurreccional para derribar nuestra burguesía, fue durante la
etapa del gobierno de las Constituyentes en su última crisis.
Claro que para esto, hubiera sido necesario que en unos hubiese
más decisión y audacia, y en otros más sangre fría y serenidad y
menos resentimiento; disposiciones de espíritu necesario para
que una inteligencia y un plan previos hubieran sido elaborados
oportunamente.
Las posibilidades en el
futuro
En lo sucesivo estas posibilidades se irán cerrando,
si el criterio de que todos los gobiernos son iguales sigue
dominando. La F.A.I. debiera comprender que este es el A B C de
la enseñanza revolucionaria; debiera reflexionar sobre la gran
cantidad de ejemplos que la realidad ofrece a su vista entre los
cuales destaca singularmente el de que si sigue practicando la
táctica que ha seguido hasta aquí, difícilmente podrá promover,
tantos movimientos como los que efectuó durante la etapa del
gobierno de las Constituyentes. Se me ocurre una serie de
argumentos que apoyarían más enérgicamente mi tesis, pero no
quiero exponerlos porque haría interminable esta carta informe,
la cual ha de resultar excesivamente larga a causa de las cosas
primordiales que aun me quedan por decir.
Decíamos que la situación política se irá agravando
si la visión que se ha tenido hasta aquí de los hechos, sigue
dominando, cuya gravedad ha iniciado su ciclo a partir de las
elecciones de noviembre, gravedad que tiene su génesis en la
serie diversa de contradicciones internas y externas, económicas
ya tan conocidas por todos, los que se preocupan por estos
problemas, típicas hoy de todos los estados burgueses;
contradicciones económicas que en nuestro tiempo producen las
políticas, cuyas manifestaciones externas, fueron : el pleito
juridico-constitucional, entre la Generalidad de Cataluña y el
Gobierno Central; lucha intestina de los partidos políticos de
la izquierda burguesa; radicalización del partido socialista,
etc.
Responsabilidades de la catástrofe de octubre
Ahora se habla de responsabilidad sobre la
catástrofe de octubre. La C.N.T. culpa a los socialistas y los
socialistas a la C.N.T. . La "Solidaridad" de Barcelona publica
una defensa muy amplia redactada por el camarada Santillán, que
en mi concepto lejos de ser una defensa resulta un intento,
mejor o peor intencionado; pero no pasa de ser un intento.
Deseo que se advierta que mi propósito está muy
lejos de querer herir personalmente al camarada Santillán. Yo
consideré siempre que no es noble en ningún caso el ataque
insidioso por enemigo que sea políticamente, pero creí siempre
también que salvadas las consideraciones de corrección y
honradez de conducta, la crítica queda en libertad de ser
ejercida con toda dureza y todo lo acerada que se quiera. Por
esto yo considero que el camarada Santillán sabe, que si los
socialistas desarrollaron una política pésima, vacilante y llena
de absurdas claudicaciones a consecuencia de su ambigua y débil
táctica evolucionista, la política ultimatista sectaria,
arrogante e incoherente de la mayoría de los actuales elementos
de la C.N.T. no fue más acertada, ni eficaz. Sobre este punto
sabe él que se podían aducir las demostraciones por decenas. Yo
quito la conclusión sobre todo lo que afecta a responsabilidades
sobre el último movimiento revolucionario, que si a las dos
organizaciones se les encargase expresamente de hundir el
movimiento obrero en España, no lo hubieran hecho mejor.
Un argumento en favor de
los socialistas
Pero al menos los socialistas tienen en su favor el
argumento de que su táctica no era revolucionaria, que era
evolucionista, y, por tanto, el proceso trabajoso, lento, cuyo
lastre tiene que ir soltándose a base de golpes muy rudos y
brutales de experiencia suministrados por los hechos reales de
la lucha de clases. No obstante, a favor de la C.N.T. por mucho
que se agudice el ingenio y por mucha cantidad de buena fe que
se disponga en buscar atenuaciones, no se encuentra ninguna
digna de atención. Si los límites del espacio lo permitiesen, el
informe de Santillán merecería aquí más de una apostilla. Por mi
parte sabiendo como sé como piensa el camarada Santillán, puedo
aseguraros que ese informe obedece al compromiso que se impuso
asimismo forzando su sentimiento íntimo, para salvar el crédito
oficial del organismo Confederal ante el resto de la opinión
proletaria internacional maltratado por una serie de fanáticos
doctrinarios, según todos los signos, más audaces que
inteligentes, que por una serie de síntomas muy significativos
parece que están encargados de llevar a nuestra buena fe de
militante activo al convencimiento de que se han impuesto la
tarea deliberada de desbaratar la magna obra en que están
empeñados los trabajadores Españoles.
Pero si todo lo que han hecho fuera poco ¿ no están
a la vista las editoriales aparecidas en "Solidaridad Obrera" de
Barcelona en los primeros números de su reciente reaparición ?.
¿Qué se dice en ellos?¿Hay por ventura alguna palabra juiciosa
ajustada a los problemas objetivos y concretos que la realidad
histórica nos tiene presentes reclamando nuestro estudio?. En mi
opinión, algunos militantes están dando la impresión de que
padecen un drama interior que no quieren confesar; que son unos
ingenuos bien intencionados o que no tienen cerebro capaz para
pensar sobre las horas dramáticas que vivimos. Han hecho de los
principios mandamientos del catecismo, y de la táctica de acción
directa, un principio fundamental como si las tácticas no fuesen
conveniencias transitorias, subalternas, subordinadas a la
estrategia, y ambos, instrumentos útiles al servicio de las
doctrinas. Pero nada, que se hunda el mundo, que venga el
fascismo, pero que no se altere el dogma de la acción directa.
A
propósito de las discusiones que entre nosotros suscitan todas
estas cuestiones, algunos me hacéis la objeción de que el
camarada Pestaña ha perdido el rumbo; que se hace un demócrata
más al servicio de la burguesía. Dejemos esto provisionalmente y
hagamos la pregunta concreta siguiente: ¿ En presencia de las
circunstancias históricas planteadas internacional y
nacionalmente con toda la serie de peligros ligados a ella,
exige una doctrina y una táctica adecuada o no?. De la respuesta
que se dé a esta pregunta depende la solución de este problema
que se os ofrece tan complejo. Como veis, de este modo el papel
de un camarada ( en este caso el camarada Pestaña ) mirado el
caso de esta manera objetiva, es negativo; quiero decir, que no
juega ningún papel.
Por consiguiente, primeramente nos debemos de
preguntar a nosotros mismos como pensamos y como vemos nosotros
este problema. Fijada la actitud consiguiente, se empieza a
actuar en consonancia con la actitud fijada. Puede ocurrir que
por una serie de factores puede resultar nuestra labor más o
menos fecunda; pero al menos, queda salvada nuestra
responsabilidad revolucionaria que para un militante activo,
este sentimiento de responsabilidad lo debe de ser todo.
Ahora concretamente el caso del camarada Pestaña es
éste: yo no sé cual será su actitud íntima respecto a este
problema, pero por lo que se refiere al programa por él
redactado, podrá discreparse de él en algunas cuestiones de
detalle,
SER nª 19
pero
no puede negarse honradamente que está inspirado en los
principios fundamentales de la Confederación, y si no tiene otra
ventaja, tiene al menos, la de reunir en una unidad de doctrina
concreta toda esa heterogeneidad de criterios que defiende cada
una de las infinitas capillitas de militantes de la C.N.T., con
pretensiones de encuesta, de claridad teórica; claridad teórica
que cuanto más la buscan menos la encuentran, menos la
resuelven, porque la realidad es muy burlona y esquiva y hace
oídos de mercader a todas las plegarias que en nombre de la
santidad de los principios se le dirigen solicitando sus
auxilios salvadores.
Los programas y las
conductas
Ahora bien, se dice que una cosa es un programa, y
otra muy distinta la conducta de los hombres que han de
encargarse de su realización. Convenimos en esto ¿ Pero en este
caso concreto, que punto de partida tomáis vosotros para juzgar
la conducta del camarada Pestaña? ¿Los ataques de los que fueron
sus compañeros de lucha, y que ahora no quieren serlo por nimias
diferencias de táctica? ¿Las notas de la prensa burguesa
comentadas con intención polémica por sus adversarios políticos?
¿Pero es que no se comprende aún, que en la mayoría de los casos
los ataques no pasan de ser procedimientos tácticos como otros
muchos que se usan en el plano de las luchas políticas y
sociales? Si nosotros hiciésemos caso, y los de fuera le
creyesen a los ataques de determinados elementos de la
localidad, ya hace tiempo que hubiéramos estado descalificados
como revolucionarios. Concretando: ¿ Qué cabe hacer si nosotros
estamos convencidos de la necesidad de un cambio de conducta
táctica? No cabe otra solución que ésta: formularle unas cuantas
premisas a las cuales conteste concretamente. Obtenida la
respuesta, adoptar la actitud que convengamos como resultante.
Complemento a una táctica
Perdonarme que distraiga un poco más vuestra
atención, porque hay unas cuantas cosas, que aunque brevemente,
quiero dejar despejadas. Todos sabéis que el argumento más
serio, a juicio de algunos compañeros contra esta ampliación de
la táctica (que no es renuncia a la lucha directa, sino
complementación) es el de que la destitución de los
Ayuntamientos constituidos por republicanos de izquierda, por
socialistas solamente, o ambas fuerzas en colaboración; fueron
destituidos sin contemplaciones a pesar de haber sido elegidos
legalmente. Naturalmente que fue así, y se comprende fácilmente
el sentido y alcance del argumento, que es el siguiente: que no
se puede confiar en un triunfo electoral, según lo hacemos
nosotros, porque en el caso hipotético favorable de un triunfo
electoral de la clase proletaria, serían arrojados violentamente
para el otro día sus representantes del Parlamento y de todos
los organismos que consiguiesen representación. En efecto, esto
puede ocurrir, puesto que yo afirmo aquí también, que la alta
burguesía, es decir, la verdadera burguesía, ha liquidado el
programa de concesiones a la clase obrera. pero no debemos de
olvidar tampoco, que en muy raros casos, la afirmaciones tienen
un valor absoluto. Un ejemplo sencillo, para que se vea claro
esto: cuando Marx y Backunín afirmaban que el capitalismo estaba
muerto, no querían decir que ya lo estaba en aquel momento;
ellos sabían que circunstancialmente, aún le quedaba mucha vida
por delante. En nuestro caso, por consiguiente, sabemos que la
burguesía es consciente de su dramática situación, y este
conocimiento le hace despertar febrilmente su instinto de
conservación, lo cual nos obliga a tener presente que sus
intenciones están concentradas en buscar la primera oportunidad
favorable para derrotarnos definitivamente; pero de aquí, a que
puedan hacerlo en cualquier momento, media una distancia
suficientemente apreciable.
En todas las contingencias históricas intervienen
como gérmenes y factores determinantes, una serie heterogénea de
fuerzas que producen corrientes de flujos y reflujos que
originan desplazamientos de estados de opinión tan pronto en una
dirección como en otra. Estas acciones y reacciones de la
opinión, es lo que se llama correlación de las fuerzas
políticas; los dos tensores de polarización de estas fuerzas
políticas, son : la burguesía por un lado, y el proletariado por
otro. pero en centro está una zona de opinión compuesta por la
clase media e intelectuales que inspirados por cierto humanismo
romántico, pretenden atraer por una parte a cierta zona templada
de la gran burguesía, y por otra, a determinado sector obrero
moderado. Esta posición de arbitraje, que asume voluntariamente
esta capa media, puede ser muy peligrosa o muy útil, juzgada
desde el punto de vista de nuestros fines. En un momento puede
ser muy peligrosa, no obstante en otro puede ser la trinchera
que proteja nuestra vida social y política. Para que se vea esto
claro : por ejemplo, durante el período constituyente actuó como
freno contra nuestras aspiraciones, en cambio en las
circunstancias difíciles que acabamos de atravesar, actuó de
dique contra la vesania y brutalidad de las fuerzas católicas y
burguesas. El saber actuar inteligentemente a través de todas
estas fuerzas de clases, es el primer deber del revolucionario.
Por consiguiente, la consecuencia a que quiero
llegar se nota perfectamente: una situación delicada tal como es
la nuestra en este instante, después de los heroicos hechos
recientes, de los cuales el proletariado ha salido más templado
y más educado sobre la lucha práctica que lo estaba antes, tiene
lógicamente un carácter de tregua; tregua que consiste en
nuestra habilidad al saberla utilizar hasta el extremo de quitar
el máximo rendimiento político de ella. Esta lucha, cuyas causas
quedan aquí señaladas, abarcó a unos material y a otros
moralmente, a toda la amplia zona de opinión que empieza en las
fuerzas obreras más extremistas y termina en los partidos
republicanos de izquierda más moderados. Por tanto,
obligadamente por esta razón, el pleito tomó carácter jurídico
constitucional, lo cual dio origen a esa controversia legalista
que se está sosteniendo entre las fuerzas gubernamentales y las
de la oposición burguesa; pero en el fondo es problema es éste
cuando dos fuerzas, por las razones que sean, abren las
hostilidades en franca lucha, la terminología y la fraseología
legalista que se expresa: saltar por encima de la constitución,
salirse del cauce de la Ley, etc., con que se acusan
recíprocamente ambos bandos beligerantes; no tiene otro valor
que la intención polémica ofensiva y defensiva; pues cuando
estos casos se presentan, lo que menos les preocupa es el
respeto a las formas más o menos convencionales. Lo que les
interesa saber, protegidos con el velo de la legalidad, es hasta
que punto responden las fuerzas que al servicio de su causa han
de ser utilizadas en la contienda. Refiriéndonos concretamente
al episodio histórico del cual acaba de ser escenario España, ha
vencido materialmente la reacción, y una de las derivaciones de
este triunfo en su favor, fue la destitución de los
Ayuntamientos desafectos a su política gubernamental. Alterada
la alternativa en sentido inverso, las cosas hubiesen resultado
de otro modo.
Hechas las consideraciones que anteceden, se puede
preguntar : ¿ tienen algún valor positivo estos accidentes en
relación directa con la opinión de que debemos de intervenir
directamente con candidatos propios en casos de unas elecciones
?. Concretamente no tienen otro interés que el de meros
accidentes que al igual que otros debe de tenerse en cuenta en
la dinámica de la lucha política y social; pero nunca como
factores decisivos para tomar posiciones irreductibles. Los
hechos que se estudian para fijar la línea estratégica que por
su carácter específico es de más amplio desarrollo, no sirven
para aconsejar la táctica de cada momento. Las perspectivas que
han de analizarse para fijar la conducta de cada momento, tienen
que ser siempre de radio más reducido. Por consiguiente,
ateniéndonos a las perspectivas de este instante, podemos
construir el índice siguiente: 1º Al frente de la nación un
gobierno reaccionario con una débil tendencia centrista 2º
Nuestras fuerzas, aunque con una fuerza moral superior a la que
podíamos esperar, después de una derrota tan dura, son débiles:
a) por carecer de un plan orgánico y directivo. b) por carecer
de recursos económicos a consecuencia de la extensa crisis de
trabajo para desenvolver la propaganda. c) por carecer de prensa
propia para atacar y defendernos y orientar a los trabajadores
sobre el alcance de la represión y la ruta a seguir. d) por
carecer de toda clase de medios ofensivos y defensivos. e)
porque la enorme cantidad de detenidos, además de absorber
recursos de todo orden, nos resta gran cantidad de elementos
activos. 3ª Hostilidad franca de todos los partidos republicanos
representantes de la pequeña burguesía frente al gobierno.
De modo que partiendo del examen de los factores
señalados en este índice ¿ que es lo que conviene, lo que se
debe hacer ?. Hay quien alucinado aún por ilusiones, afirma que
aún se pueden emprender no sé que clase de aventuras. Realmente
ninguna persona que esté en su cabal juicio se hace ilusiones
respecto a la posibilidad práctica e inmediata de una segunda
insurrección porque sabe que la realidad ( aunque no le impida
soñar a nadie por extravagante que sean sus sueños ) no se
compadece ni de sentimientos por generosos que estos sean, ni de
sueños, por inspirados que estén en la pureza de la fe. No
obstante, si hacemos un análisis más serio y razonable de los
datos que se resumen en el índice, la fuerte presión que el
proletariado ejerce sobre sus minorías directivas para que
acepten la unidad proletaria, y el ambiente favorable que del
mismo se desprende para ir a una conjunción electoral de fuerzas
extremas, el problema adquiere un carácter más favorable y
justo.
Bien, pues, el aprovechamiento de una tregua es muy conveniente
para rehacer el movimiento, etc. Adoptar cualquier otra actitud
en estas circunstancias,
SER Nº 20 FALTA
SER Nº 21
través de su desarrollo de materialización; materialización que
se consigue a costa de generosos y dramáticos esfuerzos a través
de una cadena de episodios que culminan en la extinción de este
programa máximo, para dar paso a otros credos nuevos que vienen
a enlazarse a los últimos eslabones de la cadena del viejo
programa.
El saber comprender esta dialéctica de los problemas
sociales y políticos, facilita la claridad sobre nuestros
problemas internos, lo cual nos lleva como de la mano a ver que
cada momento de la marcha histórica nos ofrece una perspectiva
distinta la cual ha de ser estudiada con sujeción a sus
problemas específicos. Preguntemos ahora: ¿tuvo en cuenta la
F.A.I. toda esta serie de factores?. No; al revés. La F.A.I. de
espaldas a la lógica natural del proceso revolucionario en
España, del programa mínimo que debe ser elaborado en todo
período transitorio por las razones que quedan expuestas, y para
que sirva de índice de trabajo y este resulte más eficaz, en
nombre de esa teoría de la espontaneidad del instinto
creador de las masas, no tan solo no lo elaboraron, sino
que lo radicalizaron más de lo que lo estaba el de C.N.T.
Un programa tan utópico, aunque elaborado con una
sana intención y servido en la práctica por medio de la acción
con un heroísmo no menos desinteresado y generoso, tiene que
llevar fatalmente, juzgadas todas las circunstancias favorables
de un éxito insurreccional, a la derrota más lamentable de
cualquier revolución proletaria. Pero concedamos que se pudiese
sostener, es decir, que sus dirigentes se hiciesen el firme
propósito de sostenerla: ¿ Cual sería el alcance de las
concesiones que tendrían que hacer a la realidad ? Si se juzgan
con seriedad y honradez los inconvenientes y dificultades con
que se tropezaría y se tendría que luchar en la práctica,
descontados los de carácter internacional y la resistencia unas
veces pasiva y otras activa de la burguesía nacional, teniendo
solo presentes los obstáculos que ofrecería una gran parte de la
clase obrera, el programa de un partido sindicalista quedaría
borroso, y se convertiría en una esperanza consoladora de
libertad, como hoy por ejemplo lo es en Rusia; pero
naturalmente, bien libres estamos de que triunfe una revolución
con un programa rebasante de tan generoso ingenuidad y con una
táctica tan dogmática como la de la F.A.I.
Ceguera teórica de la
"Fai"
Os tengo dicho mucha veces en la intimidad que la
C.N.T. no tiene la cultura media necesaria para ofrecer
perspectivas seguras de una sociedad anarquista, y que por otra
parte, era una fuerza excesivamente numerosa para colocarse en
lo posición cómoda de la oposición a todo intento de
colaboración con las demás fracciones proletarias, y con este
objeto añadía, que la F.A.I. pecaba por ceguera teórica, o por
mala fe. Por cobardía intelectual, porque cuando se controla una
fuerza tan importante como era la de la C.N.T., o se resuelven
concretamente con una visión justa de la realidad de estos
problemas, las aspiraciones inmediatas de los afiliados al
organismo, o sea, aceptando las consiguientes concesiones de
doctrina y las responsabilidades que de la dirección de un
movimiento de este carácter se desprende, o francamente se les
dice a estos trabajadores, que se vive en un mundo ideológico
muy puro para ser comprendido por ellos, y, por tanto, busquen
la satisfacción de estas sus aspiraciones en otros programas más
concretos y reales. Pero engañarlos con alucinaciones de un
mundo por ahora sobrehumano lo consideraba como un crimen, y por
otra parte sus inductores, un acto de cobardía moral
incalificable. Es decir, más concretamente os decía que el
problema que a mi juicio se le estaba planteando al anarquismo
en la situación aquí referida, e igualmente en la presente, es
éste : o se le da solución racional a los problemas que le están
planteados al proletario aceptando la limitaciones de doctrina,
adoptando una táctica justa y realista, o condenarse a sufrir un
proceso de descomposición interna hasta quedar reducido a los
límites de una minoría modesta sin peso específico en los
acontecimientos históricos que se están desarrollando en el
escenario nacional. En la hora actual, no ha perdido ningún
valor para mi esta alternativa. Al contrario, se han fortalecido
más mi convencimiento de que este es su signo fatal.
Me parece que la cosa está clara, pero para que se
vea con más claridad, voy a aportar estos datos que creo
proyectarán mucha luz sobre lo que quiero decir. Yo creo que en
muchos casos, con el velo de la pureza, del respeto a los
principios, se oculta, una cobardía moral que no se quiere
confesar, tal como exige la honradez a todo revolucionario
completo y digno de su misión histórica. Y a este propósito
quisiera hacer con toda seguridad una cita que creo haber leído
en la historia del primer año de la revolución rusa, de Víctor
Serge; pero a consecuencia de mi situación especial, no puedo
tener esta obra al alcance de mi mano, en la cual creo recordar,
dice lo siguiente: Lenín se dirigió a Volin, director del
periódico anarco-sindicalista "Golass Truda" (La Voz del
Trabajo) para solicitar el concurso y colaboración de los
anarquistas para ayudar a llevar la carga de la revolución rusa,
y que éste le contestó: que ellos eran anarquistas, y por tanto,
nada tenían de común, ni que ver, con cualquier concepción de
Estado que fuese : blanco o rojo. Pero suponiendo que no se
encuentre esta cita en la obra de Víctor Serge, estoy sin
embargo seguro, que se encontrarán expresiones que él atribuye
al "Goloss Truda" y a los demás periódicos anarquistas
equivalentes al sentido de la contestación atribuida
hipotéticamente por mi a Volin
A esta posición negativa es la que yo conceptúo una
cobardía moral: porque es una cobardía teórica una falta de
honradez al contestar con una evasiva tan poco apropiada a un
problema tan serio y tan grave, como es el que presenta una
revolución.
Si Volin y con él todos los anarquistas, hubieran
tenido más valentía, más carácter y se plantearan seriamente
esta pregunta: ¿ es necesario o no afrontar la situación tal
como está presentada?, hubieran respondido que si. Si en
consonancia con esta respuesta tomasen sus acuerdos, habrían
elaborado y resumido un programa mínimo, se lo hubiesen
presentado al partido comunista como base de discusión para la
colaboración, con toda seguridad no se ofrecería el cuadro
triste que Mack-no nos describe en su obra sobre la revolución
rusa del estado moral en que se encontraban los grupos
anarquistas en las principales capitales en que se desarrollaba
la revolución, a causa de la falta de un programa completo que
canalizase tantas energías en potencia, como se encontraban a
través de tan numerosos grupos extendidos por todo el territorio
nacional.
Con este programa definido inspirado en un verdadero
oportunismo, las perspectivas y el desarrollo de la revolución,
hubieran sido otras, y quizá el poder personal de Stalin no
estaría en estas circunstancias históricas colocado y sostenido
en el vértice de la pirámide compuesta en su base por toda una
jerarquía de funcionarios, cuyo espíritu burocrático todos los
revolucionarios de espíritu independiente reprueban y combaten.
Preveo que muchos camaradas esgrimirán el argumento
de que hubiera sido igual, que los camaradas de Cronstadi
presentaron este programa y que la respuesta fue el bombardeo
por Trostky de la escuadra y de esta ciudad. ¿Pero es esta una
salida apropiada al problema? ¿Tiene un adarme de lógica este
argumento? En este caso habría que decirles a estos camaradas:
hay que acostumbrarse a razonar, a discurrir más con la cabeza y
menos con el corazón, y enseguida veremos los problemas con más
claridad.
Esta claridad nos mostrará que los defensores de
otras doctrinas distintas a las nuestras, analizan los hechos
desde su personal punto de vista y no desde el nuestro. Igual
nos pasa aquí cuando fracasamos en cualquier empresa; razonamos
con los adversarios políticos, particularmente con los
republicanos, con el mismo tono sentimental, como si en alguna
ocasión nos hubieran dicho que eran anarquistas. Así, cuando
atacamos a Trostky, o cualquier dirigente del Estado ruso, lo
hacemos con una emoción o con un resentimiento tan sentido, como
si tuvieran el deber de ver los problemas según nuestro propio
punto de vista. Trostky, como Lenin, como todos los que les
seguían, entienden que la salvación de la revolución, estaba en
las virtudes de la concepción que ellos tenían de la disciplina
y de su táctica, en la voluntad de sacrificio al programa por
ellos defendido y su oportunismo realista, más que en la buena
fe idealista y romántica de los anarquistas. Así, que al
conseguir alguna modificación en las líneas esenciales de su
programa, era y es siempre, un problema de equilibrio de
fuerzas; fuerzas, que en este caso, según Víctor Serge, poseían
los anarquistas en abundancia. No supieron utilizarla, y esta
fue la grave falta de los anarquistas rusos; falta que los
sepultó desde el punto de vista del conjunto colectivo, en el
montón de las fuerzas anónimas. Esto es lo que está a punto de
sucederle a la CNT en España, si los compañeros más activos,
enérgicos y decididos, no sabemos situarnos a causa de la
situación desesperada de la F.A.I..
Examinemos ahora la labor del camarada Varlin, y los
demás compañeros, en la Comuna de París y la táctica de los
anarco-sindicalistas húngaros, a través de la revolución de su
país. Es cierto que fracasaron, pero no por culpa del sectarismo
ni del resentimiento entre las distintas tendencias que en ella
debían de colaborar y colaboraron. Nuestro camarada Orobón, cita
también el caso de los anarquistas de un estado alemán, o
representados por el malogrado camarada Erich Mushsan (
administraban en colaboración con comunistas y socialistas) este
Estado alemán.
De modo que podía ser inexacta la cita que hago de
la obra de Víctor Serge,
SER Nº 21
y
siempre quedaría en pie el hecho de que una fuerza como la que
representa dentro del plano nacional la C.N.T., podía hacer un
gran papel si tuviese una disciplina más seria ( que nada tiene
que ver con el autoritarismo y el centralismo) y una cabeza más
inteligente.
Así, diréis, que en este caso no se necesita ir tan
lejos como quiero ir hasta constituir un "partido político"; que
tenemos la F.S.L.. Comprendo el alcance del argumento. ¿Pero no
veis la fragilidad del mismo?. Yo entiendo por partido, lo que
entiende todo el mundo, incluso Malatesta. Partido se llama a
toda asociación de hombres que persiguen fines comunes, que
toman partido por un objetivo que les es afín. Desde el punto de
vista político, es una agrupación de hombres que se interesan y
tienen puntos de vista afines sobre los intereses de la
comunidad. En este caso, la F.S.L. es una partido; igualmente en
este sentido lo es también la F.A.I. , con la variante que ésta
hasta ahora ha tenido menos escrúpulos "libertarios" - al menos
formalmente - que ningún otro partido proletario: Jamas
treintistas, ni Pestaña, llegaron al extremo de exigir una
tutela tan directa del organismo como la que exigió, practicó y
practica la F.A.I.
Por consiguiente, la diferencia entre un partido
como el que yo defiendo y estas dos modalidades, estriba solo y
exclusivamente en la táctica. Pero como convenimos en que la
democracia y el liberalismo en su interpretación burguesa, están
fracasadas como doctrinas políticas, y a su muerte definitiva le
estamos ayudando nosotros, la diferencia de táctica tiene por
esto carácter transitorio. Si ahora tenemos presente que la
utilizaremos tan solo en los momentos que sea oportuna y eficaz,
salta a la vista que todos los argumentos que se esgriman contra
la táctica electoral, no serán más que palabras banales sin otro
sentido que el de una vacía dogmática en liquidación.
Por tanto, puede concederse que los treintistas,
vean con más claridad el problema de la revolución española que
la F.A.I.; pero por varios prejuicios de pudor teórico, quieren
sostenerse en una disputa escolástica, con la F.A.I. y dominados
por esta competencia puritana, ceden a crédito sus fuerzas a
gentes extrañas a su causa. No obstante, tienen más simpatías,
porque a pesar de su equivocada posición táctica, al menos no
pondrán en peligro la revolución.
La nostalgia de una
tradición
No olvido que la nostalgia que produce el
desprenderse de una tradición ya bastante larga creada y
elaborada a través de un proceso de episodios, de luchas
heroicas y dramáticas; de tantas vidas generosas sacrificadas en
honor a la magna obra de la emancipación del proletariado, hacen
ya una segunda naturaleza de nuestra alma y de nuestro espíritu
de luchadores; pero no debe olvidarse tampoco que todo el
conjunto de estos sentimientos tradicionales, bien examinados,
resultan abstractos y, por tanto, negativos cuando acertamos a
comprender que un organismo proletario es un conjunto - aunque
heterogéneo por su composición individual - homogéneo por el
objetivo que persigue al cual responde la totalidad del
organismo; pero cuando el organismo por atrofia teórica, no
responde a lo que se espera de él, se impone a todos sus
militantes más enérgicos y de visión más clara, la obligación
ineludible de renovarlo, de fortalecerlo, en una palabra; de
hacerlo apto para cumplir el fin que se ha propuesto en sus
objetivos preliminares.
A este propósito, recordareis, que dominados los
delegados asistentes al Pleno Regional celebrado en Ferrol, por
esta misma nostalgia tradicional, se impusieron un esfuerzo
supremo para salvar a la organización del naufragio a que la
llevaban las pugnas intestinas; se redactó una ponencia con este
objeto y se declaró en un manifiesto, que la Regional Galaica
estaba por encima de las disputas intestinas y se afirmaba que
en Galicia no había "treintistas" ni "faistas"; que por encima
de todos estaba la C.N.T.
Por mi parte creo haber dicho en esta ocasión que no
encontraba mal todo esfuerzo que se hiciese en este sentido;
pero que desgraciadamente no se había resuelto nada, porque el
problema para mi criterio, no era un problema personal, el cual
pudiese ser resuelto con unas cuantas declaraciones verbales y
unas cuantas afirmaciones de desagravio de un camarada a otro;
es decir, el problema no era un pleito a resolver dentro de una
esfera de rencores, rivalidades y agravios personales, sino que
era un problema que había que plantearlo dentro se su esfera
natural, sobre su propia base teórica, y planteado así, abordar
resueltamente la revisión de las doctrinas y tácticas defendidas
por unos y otros, y después de bien estudiadas tomando por base
las perspectivas de la situación política y social, trazar la
línea teórica y la táctica más en consonancia con ellas.
Pero para trazar esta línea de conducta definida
había que estar más libre del sentimentalismo y de esa nostalgia
tradicional, en mi concepto, la única predisposición de espíritu
capaz para sobreponerse a la amenaza de las corrientes de
división que se observaban en nuestra regional, y no subordinar
lo contingente a lo fundamental; pero no se ha hacho así, se
prefirió y siguió la vía de menos esfuerzos y más romántica,
pero menos práctica, y en atención al peligro probable de la
división de la Regional, se ha tomado un acuerdo que en el fondo
resultaba ecléctico y transitorio, si se tiene en cuenta la
irreductibilidad - al menos teórica - de las distintas
corrientes que venían trabajando y escindiendo a la organización
a despecho de toda la buena fe ingenua que se proponía conjurar
la catástrofe.
Es una obra propia de magos la de conseguir
milagros; y un milagro sería conseguir la uniformidad de
criterio sobre la doctrina de la organización cuando cada
fracción extrae perspectivas distintas del plano de las
realidades políticas y del dominio de las luchas históricas que
se derivan de estas realidades políticas y sociales, máxime en
una coyuntura histórica tan compleja como la presente. Todo, lo
más que se puede conseguir en estos casos, cuando los abismos de
doctrina se consideran tan profundos - aunque en el fondo y en
la realidad no lo sean - son acuerdos, compromisos transitorios,
o una colaboración por tiempo indefinido sobre un plano de
concesiones mutuas respecto a una serie de problemas de solución
práctica inmediata. La unidad de criterio o fusión como se
pretendía y pretende, pueda producirse siempre sobre la reserva
de un cálculo problemático, pero es siempre resultado de un
proceso muy laborioso y lento devorado a través de la
experiencia histórica derivada del desarrollo de la inocencia
política y social y con el auxilio imprescindible de un fuerte
centro de gravitación que en este caso viene a ser el partido
constituido sobre una base doctrinal firme y una línea de
conducta clara. Todo lo demás es del dominio de la utopía.
En efecto, la organización Regional no se escindió;
pero una serie de militantes de significación voluntaria o
involuntariamente, se retrajeran de la actuación activa, y otros
aunque prácticamente no abandonaron los cargos redujeron su
actividad a una función simplemente burocrática, la cual en mi
concepto, constituye un grave peligro para la organización.
Pero hay aún otro argumento muy decisivo: Lo que
ahora asusta a muchos compañeros y se le carga a cuenta del
camarada Pestaña, ya ha sido acordado por la totalidad de los
Sindicatos de la localidad en fecha anterior a la constitución
del Partido Sindicalista, e incluso antes de se tener
conocimiento de que el camarada Pestaña tenía el propósito de su
creación, lo cual se puede comprobar cotejando las fechas. Todos
sabéis ( aunque se me cargue a mi con la responsabilidad de la
proposición ) que a propósito de una respuesta que había que dar
a una circular cursada por nuestra Regional sobre la cuestión de
las alianzas, se acordó por todos los Sindicatos, sin una sola
enmienda, sin una objeción por parte de ningún militante, que se
constituyesen Comités locales, regionales y nacionales de
alianza obrera, cuyos Comités se habían de encargar de una
campaña de propaganda de agitación y terminada esta, según
reaccionase la clase trabajadora, y según un análisis detenido
de las perspectivas políticas, acometer el problema de la
insurrección, o en caso de que la situación ofreciese
dificultades, ir a unas elecciones cuyos candidatos habían de
ser los componentes de estos Comités de Alianza.
Comprendíamos además, que esta unidad del movimiento
obrero que se hacía sobre la base del criterio de que en España
estaba abierto concretamente el proceso revolucionario, suponía
entrar en una colaboración de fuerzas obreras, y como esta
circunstancia exigía por nuestra parte que nuestra línea de
conducta fuese estudiada en cada momento; entendíamos que para
rodearnos de todas las garantías de eficacia en nuestras
intervenciones debíamos todos los militantes de la C.N.T.
constituirnos en "partido" o "agrupación" ( que el nombre no
afecta a la sustancia ) bajo una disciplina común de un programa
muy concreto en sus fines inmediatos.
Alianzas Obreras y lucha
política
Por consiguiente, de esto se desprende que mi
criterio en este sentido no ha variado ni se ha modificado en
nada. La necesidad de las "alianzas" sigue siendo una necesidad
ahora como antes, y puede afirmarse, más apremiante ahora que lo
era entonces si tenemos presentes las experiencias de los
últimos acontecimientos revolucionarios.
No quiero cerrar esta carta-informe sin exponer a
vuestra consideración otro argumento de descargo que el camarada
Santillán esgrime en favor de las razones que tuvo la C.N.T.
para no influir más decisivamente, y por reducirse al débil
papel jugado por ella en los acontecimientos desarrollados en
Cataluña en la insurrección última. El argumento que el camarada
Santillán juzga decisivo es éste : que la Esquerra no se había
dado un momento de reposo en la persecución sistemática contra
la F.A.I.. Pero el camarada Santillán, sabe también que un
desahogo sentimental no explica ni aclara las relaciones
políticas entre el proletariado y la pequeña burguesía en el
poder.
La pequeña burguesía en el poder, no puede tener en
los tiempos que corremos un papel independiente. Su alternativa
es ésta : o se apoya en la alta burguesía, la cual le cede el
mando en momentos de peligro, ateniéndose a la doctrina del mal
menor, sirviéndole al proletariado de muleta izquierda, o en el
proletariado, sirviéndole la alta burguesía de muleta derecha.
Suponeros un hombre que no puede sostenerse en pie porque
alternativamente le faltase la extremidad derecha o la izquierda
y tuviese que cambiar por esto, constante y alternativamente la
muleta para sostenerse. Esta es juzgada políticamente la pequeña
burguesía, la cual necesita de las dos fuerzas sociales más
importantes y que estas oscilen y la auxilien políticamente en
concepto de aparatos ortopédicos para poder caminar
políticamente a través de la correlación de las fuerzas
políticas y sociales. Pero en los momentos decisivos en que
entran en choque las dos clases que tienen verdadero peso
específico en la lucha político-social que se deriva de los
antagonismos de clase, por prejuicios tradicionales, culturales
y por instinto de conservación de sus modestos intereses
materiales particulares, le van a servir de base a la palanca de
la represión que tan salvajemente manejan en nuestros tiempos y
en todos los países, la alta burguesía contra el proletariado.
Esto fue lo que ocurrió en todas las revoluciones y, según
Santillán, también en Cataluña.
La Historia y los hombres
Pero no debemos de olvidarnos que somos seres
humanos y que, por lo tanto, una simple explicación mecánica de
los acontecimientos no puede satisfacer a nadie. Los mismos
marxistas afirman reiteradamente que la historia se hace a
través de los hombres, con lo cual se quiere dar a comprender
que un tanto por ciento considerable de las derrotas que sufre
el proletariado son previsibles y traducidas en victorias, según
el cuadro de dirigentes que actúan al frente de un movimiento
insurreccional. Así que lo que hay que analizar ahora es, si
toda la responsabilidad que se le atribuye a la C.N.T., en lo
que se refiere particularmente a Cataluña, está ligadas
exclusivamente a la política represiva de la Esquerra, o si esta
responsabilidad, es consecuencia directa de la torpeza y la
incapacidad de la actual dirección del organismo confederal. Por
mi parte, me limitaré a esperar elementos de juicio más exactos;
pero no obstante, creo no equivocarme mucho, si digo ahora,
consecuente con el criterio que vengo sosteniendo en este
informe, que por lo menos, dos terceras partes de la
responsabilidad, se le puede cargar en el balance a la F.A.I.
La clase media y la C.N.T.
Como queda dicho, la pequeña burguesía, por las
razones aquí apuntadas ante una alternativa decisiva de la
lucha, inclina la balanza en favor de la burguesía; pero los
políticos de la pequeña burguesía son hombres y como hombres,
susceptibles a toda clase de presiones y sugestiones. Por tanto,
una táctica más inteligente le hubiera dado una fuerza tan
importante, principalmente en Cataluña a la C.N.T., que nos
permite afirmar que podía ser equivalente a la que el partido
socialista tenía en Madrid y como él pudo estar en las mismas
condiciones de ventaja ofensiva en el momento de la
insurrección. Que me contesta ahora el camarada Santillán y con
él, todos los estrategas revolucionarios de la F.A.I. a la
siguiente pregunta concreta : ¿ Qué hubiera sido en estas
circunstancias de la burguesía, y con ella de todas sus cabezas
visibles dirigentes, si como digo, nuestros cuadros de dirección
hubieran tenido más perspicacia y la cabeza menos caliente y
menos obstruida por fantasías teóricas y bellos sueños, por
ahora utópicos ? Les ahorraré yo el trabajo de contestar : a
juzgar por la heroica acción y magnífica victoria de los
camaradas de Asturias, la respuesta es sencilla. ¡ Que duda cabe
! que el papel de la burguesía en estos momentos estaría
reducido al de una simple anécdota histórica, teniendo en cuenta
su insignificante desarrollo, y cuando más, a un episodio
materia de reportaje, que anda y va detrás de la fugitiva peseta
; cachivache de museo histórico, para alimentar la curiosidad de
los eruditos.
De modo que la mayor responsabilidad es de aquellos
que en nombre de su ultramundo sobrehumano ideológico,
se interpusieron ( importándoles muy poco los problemas
inmediatos de los miles de trabajadores que les siguen
sugestionados por el espejismo de los gestos y gestas
tan heroicas como estériles ) para que no se llevase a cabo una
labor más razonable y justa.
Cuando se piensa en esto serenamente y se lee aún
ahora en nuestra prensa la serie de majaderías que se dicen en
ella, piensa uno si cierta gente no debía de estar recluida en
una casa de salud; o si lo que es más doloroso aún, el optimismo
que hoy empuja a tantos camaradas hacia los ideales de
emancipación humana, caerán en el escepticismo negativo y
castrador de la vitalidad y energía revolucionarias a causa de
tanto odio, de tanto ciego fanatismo que en nada nos distingue
de cualquier secta religiosa, ni de cualquier partido político
por ruin que éste sea. No creo oportuno señalar aquí, a que
hechos me refiero, y por otra parte, como esta carta informe, no
pretende otra publicidad que la que se limita a nuestros propios
medios, considero que está al alcance de todos el conocimiento
de estos hechos.
No obstante, para que no se desconfíe de que juego
habilidosa y maliciosamente
con
el equívoco, con la deliberada intención de apuntar tantos en mi
favor, quiero hacer memoria de una entrevista efectuada por los
representantes de la organización de Cataluña al Presidente de
la Generalidad, de cuyo resultado se hicieron declaraciones a la
prensa, de las cuales se extrae una impresión psicológica que
nos revela perfectamente la posición teórica del organismo y la
predisposición táctica de los representantes confederales. El
contenido de las declaraciones y la expresión, era poco más o
menos ésta : venimos a tratar con la Generalidad de potencia
a potencia; nuestra personalidad ha sido reconocida "ipso facto"
Este lenguaje enfático, pedantesco y detonante,
aunque en el fondo ingenuo, resulta ridículo y demuestra
evidentemente que un organismo que está dominado por una vanidad
tan poco reflexiva y que hace de las frases un arsenal de
argumentos dialécticos e instrumentos de lucha revolucionaria,
está a punto de perderse en una embriaguez verbal que lo
extraviará fatalmente hasta no encontrar el camino de la
realidad.
Lo más lamentable es que este no es un hecho
aislado, sino que esta es la terminología y el acento usual y
corriente de casi la totalidad de los militantes anarquistas, y,
por consiguiente, de los militantes de nuestro organismo
nacional. Esta no es una invención mía, todo el mundo lo ve.
Resumiendo: de la línea de pensamiento que por mí
queda trazada aquí, se deduce fácilmente el programa siguiente:
1º Que debemos de ir francamente a la constitución
de un partido que se imponga como deber primordial, lo
siguiente:
a) Lucha franca contra la mentalidad autoritaria y
dictatorial de la actual dirección de la C.N.T., o sea, de la
(F.A.I.), por ser estos sentimientos la negación más terminante
y positiva de los principios de libertad y, por consiguiente,
del anarquismo.
b) Lucha abierta y enérgica contra todas las
tendencias sectarias y absorbentes.
c) Lucha por una disciplina más robusta, y al mismo
tiempo por una más auténtica libertad dentro del plano de la
acción, tanto dentro de la C.N.T., como en el dominio del
movimiento en general.
d) Lucha honrada por la unificación orgánica del
proletariado en el plano nacional e internacional.
e) Lucha por la libertad democrática de todas las
fracciones políticas sobre la base de un sólo organismo
proletario, que defienda la lucha de clases.
f) Extensa propaganda para que los trabajadores
comprendan la utilidad de la táctica electoral y parlamentaria,
combinada con la acción directa, o sea, que se debe de renunciar
a la táctica corruptora evolucionista; pero que comprenda
también que una táctica revolucionaria enérgica no supone estar
en constante actitud ultimatista.
g) Elaboración y defensa de un programa menos
brillante y utópico que el que sigue actualmente la C.N.T.
arrastrada por su actual dirección; pero más revolucionario y
serio
h) Lucha resuelta por la toma del Poder y por el
establecimiento de una República democrática y federal
proletaria.
Para hoy no tengo más que deciros.
Fraternalmente vuestro,
Cárcel Santiago, Febrero de 1.935
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Todos los
días, a todas horas, en todas las circunstancias, recordemos a
los presos políticos y sociales.
Sea
para nosotros su recuerdo acicate y temple.
Ser nº 26
La C.N.T. y el Sindicalismo
ante el momento actual
EPILOGO
El lector se habrá dado cuenta por lo que queda
dicho al principio de estas páginas que van dirigidas a un grupo
de compañeros militantes todos de la organización obrera local,
y que el propósito de las mismas era conseguir inclinarlos a la
reflexión sobre el estado presente de nuestros problemas
teóricos en relación con la situación histórica presente.
De primera intención, por consiguiente, mi propósito
se reducía a los modestos límites de una confidencia personal
entre compañeros que están vinculados por los mismos fines
ideales y por el duro dramatismo de la lucha diaria.
Estos buenos camaradas están ahora en su mayoría
afiliados al Partido Sindicalista, pero en honor a la verdad,
tengo que declarar que mi carta informe, no ha sido el motivo
decisivo; la lección, la experiencia de Octubre les ha enseñado
más, los ha educado más que veinte cursos de historia y táctica
revolucionaria.
Desgraciadamente para el movimiento, quedan aún
muchos buenos camaradas en la Confederación, que de Octubre no
han aprendido nada, igual le ocurre al Partido Socialista y
U.G.T.. Se empeñan en que el Partido Socialista tiene que ser la
base de la unificación, lo cual equivale a no quererla
prácticamente.
Al constituirse la sección local del Partido
Sindicalista, cambiamos impresiones sobre este informe. Mis
camaradas consideraron de utilidad su publicación en la prensa
del Partido; pero en una conversación incidental sostenida con
mi amigo Suarez Picallo, luchador republicano de izquierda y
Director del valiente semanario "SER", solicitó de mi
colaboración para el mismo, y, que le hiciese a la vez, unas
declaraciones sobre la situación de la C.N.T. en relación con la
situación política y los progresos del Partido Sindicalista en
el plano regional y nacional. A lo cual le contesté que le
enseñaría un escrito que en mí concepto satisfacía sus deseos.
Lo leyó, le pareció bien, y me indicó que además de ser
publicado en el semanario, se podía editar en folleto.
Convenimos en su edición, y a esto se debe que estas cuantas
líneas que en el primer momento no tenían más objeto que el de
una confidencia íntima, vean la luz pública. De su utilidad
juzgará el lector.
Desde que fueron escritas estas líneas hasta la
fecha en que sale a la publicidad el folleto, median siete
meses. En el transcurso de estos siete meses se han producido
pocos acontecimientos externos. No obstante la vida de los
Partidos y las organizaciones sindicales de clase, se
caracteriza por su dinamismo político interno.
Las previsiones formuladas a través de las páginas
de este trabajo, se ven confirmadas por los hechos que se
desprenden de todo el proceso de la lucha interna que hoy viven
todas estas agrupaciones y organizaciones Sindicales. La C.N.T.
dirigida por la F.A.I. y la U.G.T. dirigida por el Partido
Socialista, eran los dos organismos más potentes dentro del
cuadro de todas las fuerzas Políticas de todas las tendencias
del país. Pero entre estos dos organismos había odios profundos.
Más que engendrados por motivos de doctrinas partiendo de su
base fundamental ( aunque este factor jugase su papel ) era
producto de una tradición de culturas elaboradas sobre motivos
teóricos secundarios, tácticos, exagerados hasta la categoría de
principios absolutamente contradictorios e incompatibles, según
muchos.
Es innegable que si la tradición materializa
peculiaridades culturales subalternas, la inteligencia entre los
hombres que las encarnan se hace imposible, aunque los rasgos
esenciales arranquen de la mima raíz, como ocurre en este
caso. Se dirá que no es verdad, que las dos escuelas : la
marxista y la anarquista no nacen de la misma raíz; pero el
hecho es que cuando un anarquista discurre respecto a los
problemas sociales, parte siempre de la mecánica económica de
las relaciones económicas, es decir, del materialismo físico y
del materialismo económico, y el materialismo es la base
cultural que le da carácter a nuestra civilización.
Hay indicios de que se trata de darle otra
información cultural al mundo; pero a nuestros anarquistas
modernos les falta objetividad para emprender su estudio. Dígase
lo que se quiera, para el movimiento proletario ( comprendido el
de orientación "anarquista" ), Marx ha vencido a Hegel. Bakunin
padecía un dualismo cultural : el idealismo de Hegel y Fichte,
por un lado y Marx por otro, formaron un compuesto de
influencias del cual nació su hibridismo cultural. Pero cuando
Bakunin se creía en la necesidad de polemizar con los liberales
burgueses, toda su argumentación arrancaba de una base
materialista. Su polémica con Mazzini es un ejemplo vivo de lo
que digo, y de Bakunin arrancó toda nuestra cultura
revolucionaria. Sin que esto suponga olvidar la importante
aportación de los demás maestros : Kropoquine, Réclus, etc.
Materialista también, aunque el último, le diese más importancia
al determinismo geográfico que al económico.
Por consiguiente, es cierto que fundamentalmente
somos generaciones producto de la misma raíz, de la misma base
cultural. El socialismo en su sentido genérico nos informa a
todos; pero no es menos cierto que las peculiaridades tácticas
han definido nuestras personalidades colectivas: de un
reformismo humillante y sin contornos doctrinales acusados y
firmes, la U.G.T.. De un extremismo exacerbado y fantástico, la
C.N.T. . Una pecaba por defecto de energía revolucionaria, y la
otra, por exceso de extremismo simplista.
En rigor, ninguna de estas dos fuerzas ofrecía
garantías y perspectivas seguras para acometer el problema de
una insurrección en serio.
El problema de prever cual de estas dos
organizaciones seria la que derribase a nuestra burguesía, y
heredase su papel histórico, era una incógnita para cualquier
militante proletario por muy inteligente que este fuese.
La confederación tenía una energía y un dinamismo
revolucionario superior al de la U.G.T. pero menos cohesión
teórica. la U.G.T. estaba más corrom-