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por

Marcial Villamor Varela

(( Queremos hacer notar al lector que estos atículos son escritos entre 1928 y 1935, y que en 1921 Marcial no sabia leer ni escribir )


 

  

Cabeceira de "Despertad" quincenario anarcosindicalista , voceiro da "Federación Regional Maritima" integrada na CRG-CNT, e imprentado en Vigo dende o 30 de marzo de 1928 ata fins do verán de 1930. Foi dirixido polo carpinteiro compostelan José Villaverde, compañeiro de Marcial, no que publicou alguns artigos.

Cabeceira de "Ser", periódico dirixido polo deputado nacionalista Ramón Suarez Picallo, tamen amigo de Marcial, e no que publicou o seu máis extenso artigo "La CNT y el sindicalismo ante el momento actual"

 

 

¡DESPERTAD!

Semanario órgano de la Federación Regional Marítima afecta a la Confederación Nacional del Trabajo

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Año 1, Segunda época                Vigo, Sábado 10 de Noviembre de 1.928               Número XXIV 

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Para el Sindicato de Carpinteros de Santiago

 

Hay momentos de crisis en las colectividades sociales que por muy perspicaz y lince que sea un crítico no consigue después de mortificarse la cabeza encontrar la causa de tal efecto. Lo mismo sucede con este sindicato en la actualidad - aunque sería más exacto si lo hiciese extensivo a toda la organización local - pero hay causas que me impiden hacerlo así. El sindicato de carpinteros es de una tradición más estable de una historia más firme y brillante, y modestia aparte, fue en el mismo donde se agruparon y actuaron los individuos, más precisados, más definidos en ideas. En este mismo caso podría incluirse a La Coruña con relación a la Región si este propósito fuese el de analizar la teoría en relación con la práctica; pero aquí no quiero tratar más que ver la manera de estimular a la reflexión a todos mis compañeros de sindicato ante el probable problema de desorganización del mismo.

En todas las instituciones cuando se proyecta una labor de ampliación de objetivos y aspiraciones y por lo tanto en las nuestra también, la primera cosa con que hay que contar además de otras más secundarias, es con individuos dispuestos a coronar la obra, y precisamente por falta de personas dispuestas para tales empresas se malogran la generalidad de ellas; pero este no es el caso de nuestro sindicato ( no digamos que sobra capacidad y compañeros en exceso ) pero para desempeñar los simples cargos de administración, si sobran compañeros más que voluntad.

Les llamo simples por razón de que los sindicatos son pocos los que rebasaron el límite de las pequeñas mejoras económicas y solución de insignificantes problemas de relación de trabajo con el patrono.

Así que por esta razón las cualidades que exige un sindicato para llevar su vida administrativa se limitan más que a otra cosa a : un poco de práctica, otro poco de instrucción natural sin descuidar la voluntad ni la moralidad necesarias. Pregunto yo ahora ¿ no tenemos muchos estas insignificantes aptitudes y cualidades? si, pues ¿ por qué dejamos que el sindicato caiga cada vez más, y degenere hasta el extremo de no poder nombrar una directiva en tres juntas consecutivas? no parece sino que hemos perdido la noción de todas las ventajas adquiridas por ella. Si este sindicato fuese de reciente constitución habría que repetir la eterna cantinela de las ocho horas, las mejoras de salario y otras que los gobiernos conceden acuciados por la presión que ejerce el avance social y que todos conocemos repito que si fuese un sindicato de novatos habría que indicarle esto bien indicado, pero a un sindicato que como el nuestro tiene treinta años de historia con sus luchas consiguientes y los beneficios que nos reportaron que hoy disfrutamos me parece que debe ser superior la apariencia a todas las palabras. Convendría no obstante hacer algún estudio acerca de las causas que producen tal efecto.

Hay una que a primera vista parece la "taberna"; pero esto, bien mirado aunque causa una resta considerable de energía, siempre existió desde que existe organización y por cierto para desgracia nuestra bien repleta de concurrencia; otra podría ser, los cismas internos, pero estos son característicos de toda colectividad y nunca faltaron más o menos encubiertos; no olvidemos tampoco que la falta de juventud que empuje y renueve las cosas pueda ser también otra causa, pero tampoco puede ser la causa única en este caso, pues aún siendo poca la que se preocupa de los jóvenes y los viejos y he dicho que se reúne número suficiente para turnarse en los cargos administrativos. Así que en consecuencia, interiormente en el sindicato no existe la causa visible.

Ya vengo diciendo siempre desde que esta crisis se declaró - pues ya venimos padeciéndola sino me equivoco desde la última huelga - que la causa de la decadencia tanto de nuestro sindicato como la de otro cualquiera afecto a la Confederación, que aún quedan en pie, vienen del exterior - no me creo haber descubierto nada nuevo pero es el caso que la generalidad de los trabajadores apenas, si se apercibía de este y raro al sindicato  * (resulta ilegible la frase en el original) y plantear con un descaro irreflexivo asuntos y exigencias que las comisiones administrativas, no el sindicato, pueden resolver, y al tratar de convencerlos en el terreno particular del error en que están, y la conducta que convendría observar para conservar el sindicato como arma exclusiva y permanente de defensa de nuestros intereses, parecen experimentar o experimentan un desencanto decepcionador.

El sindicato según muchos compañeros, solo por serlo es potente para vencer todas las dificultades que surgen no tan sólo por causas interiores sino también como consecuencia de los cambios políticos de la nación y de fuera de la nación. Ellos no alcanzan a comprender que la falta de libertad quita movimiento a las cosas y que estas sin movimiento no tienen atractivo ni intereses; ellos no ven al patrón más que bajo el aspecto económico; para ellos el patrón es el que les regatea el real más de suba y el que les despacha por ser muy "socialistas"; ellos no ven al doble patrono, al patrono político, a este patrón que ayuda a sostener las instituciones presentes por que son las que le defienden a él también, y por eso dicen cuando no se puede hacer lo que a ellos les parece debía hacerse : "eso es por culpa de estos que vienen con políticas e idealismos a los sindicatos".

Por tanto esta falta de libertad impide la vida regular de los tiempos normales, y por esta razón no tiene aquel interés que en otros tiempos tenían nuestras juntas y todos nuestros actos y esta es la causa que lanza a los compañeros todos o casi todos a buscar otros centros de ocio unos, a empensarse de los desengaños ( según ellos ) y otros de las amarguras y sufrimientos.

           

No obstante yo sigo insistiendo: no encuentro la causa fundamental, pues si bien estas son causas que explican la cosa no justifican la actitud de la generalidad de los compañeros que más conscientes de las cosas saben que si ahora estamos mal, sin sindicato estaremos peor, y con todo y a pesar de las circunstancias se puede hacer mucho si la voluntad no nos abandona.

           

Pensad ahora todos los compañeros en lo que conviene hacer, y estoy seguro que si hacéis una reflexión serena mirando nuestras necesidades y las armas que tenemos para defender nadie que no quiera merecer el dictado de esclavo renunciará defenderse y por tanto de ir al sindicato; vosotros tenéis la palabra.

MARCIAL VILLAMOR

 

 

 O 23 de Novembro de 1.928 estala un barreno no tunel "do Coto", nas obras do ferrocarril Santiago - Coruña. Como consecuencia do estoupido morren 5 obreiros. Marcial escribe o seguinte artigo:

¡DESPERTAD!
 
Semanario órgano de la Federación Regional Marítima afecta a la Confederación Nacional del Trabajo
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Año 1, Segunda época                        Vigo, Sábado 5 de Enero de 1.929                 Número XXXII 
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COMO DEBE SER EL ESPÍRITU DE LUCHA

 

Estimados compañeros de infortunio : Por encargo de vuestra activa Directiva, recibo la honrosa misión, de contribuir con mi modesto concurso a la presente hoja informativa del trágico y doloroso suceso que se relata, y que como torturante pesadilla nos acompaña a todos los que más eficazmente contribuimos a aumentar la riqueza social que muchos llaman de todos; pero que nosotros más exactamente, llamamos de los demás. A cumplir esta misión dirijo estas mis líneas en las cuales no quiero que veáis el trabajo de un profeta o sacerdote que os echa un sermón evangélico sin otro sentido que el de dar promesas falsas sino que en ellas quiero que veáis mi grito con mezcla de dolor y de coraje que como compensación sumamos al de todos aquellos hermanos que de una manera tan brillante supieron rendir el testimonio de su afectuoso cariño y solidaridad en el día luctuoso de su enterramiento.

El que mis camaradas Fandiño y Acitores se ocupen de reseñar el acto de su enterramiento y duelo, y toquen a la vez el punto de las responsabilidades que puedan alcanzar a los pocos humanos contratistas y capataces directores de las obras, me eximo de deciros las mismas cosas. Así que mis camaradas os dicen estas cosas suceden así por esto y lo otro, la culpa es de fulano y citano, lloremos por las víctimas yo os digo : para que no sucedan estas cosas dejémonos pronto de quejidos inútiles y manos a la obra, a impedir que éstas se repitan. ¿Como?. Tenemos tres remedios principales. ¿Cuales?. La organización, la voluntad y la instrucción. La organización quiere decir unión, la unión supone fuerza, y la fuerza al servicio de nuestros derechos de justicia grita :¡ respeto !. La voluntad es el resorte de la organización; que no os falte nunca, y la organización vencerá por encima y a pesar de todo. La instrucción es el medio más eficaz para emplear con mayor ventaja la fuerza y asegurar así de un modo más positivo los éxitos de nuestras acciones y conseguir con menos esfuerzos nuestras aspiraciones.

           

Vosotros sois jóvenes de dos maneras, como organizados y también la generalidad lo sois en edad. Ahora lo importante es, así como sois jóvenes en estas ambas cosas, lo seáis también en la acción de fines y métodos de lucha; a este respecto os diremos que los obreros de la ciudad, estamos todos, o casi todos, organizados, pero no todos en organizaciones del mismo carácter. Hay organizaciones que esperan la solución de sus problemas de miseria por medio de la bondad de los gobiernos. Nosotros no; nosotros lo esperamos de todos los hombres de corazón, energía y voluntad, y especialmente de los que de un modo más directo les interesa.

           

Los de la otra organización se cobijan también al calor de las leyes, para que éstas los protejan de todas sus necesidades. Nosotros esto también lo entendemos de otra manera; nos parece que el que manda jamas puede ser bueno para el que le obedece, puesto que esta misma función de mandar constituye de por sí, un abuso con todo género de agravantes. Las leyes las decretan los gobiernos por la necesidad que se les impone de acallar algo nuestras voces, por que, acosados por la miseria y la opresión, les gritamos continuamente : ¡justicia! ¡libertad! ¡trabajo! para todos; pero hay que tener cuidado. Estas leyes no debemos de verlas como tablas salvadoras, pues su eficacia depende de infinidad de cosas que ahora no vamos a enumerar, pero si señalaremos una para que se vea lo cierto de lo que decimos. Los gobiernos se crean en si mismos una necesidad de existir; para conservar esta existencia entran en juego las distintas clases que componen la sociedad, desde las más pobres a las más ricas; según la situación del gobierno depende que conceda algo a la pobre aunque sea con algún perjuicio para la rica. Así considerado el problema, conviene no obstante no perder de vista que estas leyes aún no aceptándolas como tablas salvadoras tienen para nosotros un interés importante. Esto quiere decir que hacemos dos usos de ellas : uno por imperio de circunstancias históricas especiales y el atraso aún grande de nuestro movimiento. Es el que hacemos, bien para distraer al enemigo, o bien para sacudir el miedo, la importancia y desvanecer a la vez esa desconfianza y dudas para conseguir un mejor estado de vida; para lo cual empleamos el razonamiento siguiente:

           

A los que no están organizados les decimos ( y esto lo hacemos extensivo inclusive a los del campo ) no recelarse a los fines de organización y mejoramiento de vida; muchas de las cosas que os parecen imposibles de conseguir y del otro mundo, ya hoy son ley; y a todos en general les añadimos: si estas mejoras conseguidas con un mínimum de medios, disponibles hasta ahora en relación con los que nos será posible disponer mañana ¿ cuales no serán los frutos en el porvenir ?. Por otro lado, el otro uso es el que consiste en que del continuo uso y manejo de estas leyes vamos también continuamente extrayendo una enseñanza muy grande, y es ella la que os señalamos más arriba. La necesidad de su existencia responde a la defensa de intereses ajenos a los nuestros, pues las leyes que haga un gobierno han de ser siempre para defender a quien le defiende a él y en este caso los ricos y él, allá se las entienden muy bien con mucho daño para nosotros.

           

Finalmente os diremos: los otros, los que pertenecen a la otra organización, esperan todo de sus jefes, de las leyes, de la bondad del enemigo; en definitiva de la voluntad ajena. Nosotros no; nosotros esperamos todo del esfuerzo individual y del sindicato, sea directamente de parte interesada a parte interesada.

MARCIAL VILLAMOR VARELA

 

 

 

 
¡DESPERTAD! , sábado 16 agosto 1930
 
  

 Ateneos de cultura

 
Proponiéndonos en Santiago entre un grupo de estudiantes y otro de obreros constituir un Ateneo de carácter cultural, y deseando que esta labor nos de el mejor resultado posible en bien de nuestros fines, rogamos a los ateneos anarquistas, sindicalistas y escuelas modernas y también a los camaradas que puedan y quieran hacerlo nos envíen reglamentos programas y opiniones que nos sirvan de aporte a este objeto.
Advertimos que uno de los propósitos esenciales que nos anima es darle a este centro la máxima flexividad posible en ideas y alcance humano, y libre en los métodos y materias de enseñanza. El ruego no lo limitamos a los centros y compañeros de España, sino que lo hacemos extensivo a todos los que quieran ayudarnos y atendernos para lo cual rogamos la reproducción de la presente nota en toda nuestra prensa que quiera hacerlo.
Las entidades y camaradas que tomen esto con interés diríjanse a: Olvido 18, Marcial Villamor. Santiago-Coruña.

 

 

 

¡DESPERTAD!

 

 

  Centros Culturales

 
 Días atrás, en un número de "El Productor" de Barcelona, nuestra vista tropezó con una noticia que nos interesó no poco. Se trataba de un pedido que hacían un grupo de obreros y otro de estudiantes, que tratan de inaugurar, en la histórica ciudad de Santiago, un Ateneo.
 La verdad, en cuanto a lo que pedían todos estos buenos camaradas, poco, muy poco es lo que podemos darles nosotros. Desde luego, en cuanto a reglamentos, es rotundamente nada, pues no poseemos ninguno. Ahora bien, si nosotros tuviéramos reglamentos que enviarles, no les irían sin una advertencia, o mejor expresado, un consejo, por si lo querían tomar. Mas, calculando que no dejarán de haber recibido el reglamento de algún Ateneo o centro de estudios de la época pasada, convenimos en hacerles conocer el consejo, por si tuviera la suerte de caer con acierto.
Todos los reglamentos de los diversos centros culturales por nosotros conocidos no dejaban de hacer constar, y bien al principio, que el centro en cuestión era ajeno a toda idea política y religiosa. Es sobre este punto que queremos hacer notar la contradicción que supone el que hombres de ideas hicieran predios ajenos a las ideas, que personas definidas en las ideas, no llevarán la definición a sus creaciones, que libertarios hicieran centros ajenos a sus ideas, a las ideas todas, en puesto de hacer medios tan culturales como libertarios, en la esencia como en las declaraciones.
Después de escribir la contradicción, sólo nos cabe que aclarar que somos de los que no sólo quieren que nuestros órganos sindicales y otros estén debidamente definidos, como cuerpos con alma, sino que de ellos hacemos medida tan general que hasta a las obras que no nos pertenecen en la creación, creemos que se debe hacer lo que se pueda por acercarlas y definirlas.
Nosotros aconsejamos a los camaradas de Santiago que traten de instalar un centro de cultura, que hagan que su centro sea, a la vez, con toda claridad y firmeza, libertario. Y hecho el consejo, vamos a advertir, sin que se tome a mal en nada, que ello no supone cerrazón ninguna. La secta tiene sus individuos que se inician, el partido autoritario acoge a las personas simpatizantes, y con más razón, centros con un ideal tan humano como el anarquista, no pueden cerrar sus puertas a nadie.
No basta hacer cultura. Es preciso hacer cultura y labor proselitista. Y esto no quiere decir que se tenga que tratar igualmente al analfabeto que al individuo con cultura. Cada caso requiere su tratamiento especial. Esto es cosa digna de tenerla en cuenta el grupo que rompa creando la Universidad o sea el centro cultural espiritualmente anarquista que ha venido propiciando "El Productor".
Dicho queda todo, por si fueran los camaradas y estudiantes de Santiago esos primeros constructores de centro culturales así definidos. Siendo estudiantes y obreros, bien pueden hacer su Universidad, poniendo en los estudios y práctica eminentemente libres cada cual todos sus conocimientos. No hay que poner, en fin, lo que el anarquismo ganaría desde ese momento

 

Miguel Giménez

 
 
 

La C.N.T. y el sindicalismo ante el momento actual


 

 

Por Marcial Villamor.

 

 

            " SER nº 12, 16 - 6 - 35 "

 

            ( Continuación ). Ya sé que sois, sino todos, casi la mayoría, que decís que yo defendí siempre el credo que ahora a vuestro juicio combato y hasta traiciono. Pero esto no es verdad. La historia de nuestras ideas y del movimiento sindical por lo menos, no lo comprueban.
 

Si se hiciese una historia de estas ideas del movimiento sindical y por un hombre imparcial y con un criterio objetivo, veríamos como muchos casos, muchos de los extremos que algunos se empeñan elevar a principios, no tienen tal categoría, y por el contrario, son más bien discrepancias subalternas producidas por accidentes históricos en cuestiones de principio fundamentales.

 

Orígenes del M. Obrero.

 

            En sus orígenes el movimiento obrero en interés de la clase trabajadora, estaba inspirado en tendencias de solidaridad unificadoras; existía una sola internacional en la cual colaboraban todas las tendencias ideológicas; continuó unificada el tiempo que la compatibilidad de estas corrientes ideológicas en relación con las circunstancias históricas de aquel tiempo permitía; pero fijaros bien en esto: de momento todas las fracciones que entraron en la constitución de la internacional consideraron acertada la iniciativa de la colaboración democrática en toda esta variedad de corrientes; pero se tropezaron en la práctica con que el problema no era tan sencillo como a primera vista parecía; quedaba un gran curso de tiempo histórico por decorrer, por delante y esta circunstancia dio origen a que cada tendencia se aferrase a las virtudes de su táctica, lo cual dificultó la convivencia y la colaboración democrática de estas distintas corrientes. Por consiguiente, esto nos demuestra que ya en aquellos tiempos los partidos obreros inspirados en las doctrinas liberal y democrática vigentes en la época (aunque más en la teoría que en la práctica) ya intentaron lo que ahora pretendemos nosotros; doctrinas que fracasaron en sus virtudes de enlace e informadoras del movimiento proletario como organismo único. ¿Pero, por qué fracasó? Fracasó como tiene que fracasar todo organismo heterogéneo cuando tiene que entrar en dura lucha con estados que responden a una civilización próxima a extinguirse, como en este caso era la burguesía, pero que de todos modos les queda aún un largo período de vida inerte y estática.
            En estas circunstancias, un organismo que circunstancialmente su misión es la lucha franca, activa y enérgica contra el régimen imperante, tiene que ser un organismo con objetivos muy concretos y con una táctica muy ajustada a estos fines objetivos.

 

Necesidad de colaboración

 

            Pero una vez salvadas las distancias de tiempo que media entre la iniciación del movimiento a que responde el organismo, hasta que la coyuntura histórica plantea clara y concretamente el problema revolucionario, objetivo final del organismo, el compromiso, la colaboración entre las distintas fracciones que componen el movimiento obrero, es una necesidad ineludible que la realidad en estos casos más poderosa que todos los desahogos morales e idealizadores plantea a todos el movimiento proletario.
            En muchas ocasiones me tenéis dicho que teorizo demasiado, con lo cual parece que me queréis dar a entender que me preocupan solamente las cuestiones abstractas. De esta objeción siempre he protestado. Cierto que me he preocupado de los problemas teóricos, pero era precisamente con el objeto de ver más claro en los problemas concretos, y la conclusión de estas mis experiencias es: que la realidades implacable con nuestros santos principios, tal como los sentía en mis primeros pasos en el ideal anarquista, y tal como aun siguen sintiéndolos muchos compañeros a pesar de todas las experiencias vividas en una larga actuación, pero particularmente en estos tiempos tan ricos en enseñanzas para todo el que quiera estudiar en el gran libro de la vida diaria.
            Como podéis observar por lo que queda dicho, mi propósito al estudiar todas estas cuestiones, es plantearlos de un modo muy directo y concreto: para conseguir este propósito de un modo más eficaz, voy a seguir un método que permita más claridad. Esto es siguiendo el razonamiento de estos problemas en relación directa con el desarrollo de los acontecimientos en los cuales la Confederación jugó un papel activo.

 

Treintistas o escisionistas

 

            Se dice que los camaradas acusados de escisionistas o más justamente "Treintistas" según la denominación más corriente, fueron unos renegados y traidores a los principios de la C.N.T.; que por consiguiente estos camaradas son los responsables de la crisis que padece hoy el organismo y se extiende esta responsabilidad hasta de acusarlos del fracaso de los intentos revolucionarios acometidos por la organización. Honradamente yo no comparto ese criterio y me parece, además, el mayor de los errores.
            En primer término, el problema de la lucha interna, es un problema tan viejo como la vida del propio organismo. La declaración de principios formulada en su congreso constitutivo fue elaborada a base de un compromiso aceptado por mutuo acuerdo de las dos corrientes: anarquista y sindicalista más o menos acentuadas en el congreso. Según esta declaración de principios, se dice que "el comunismo libertario" es el fin y el "sindicalismo" el medio. a de la organización la parte más capaz juzgando el problema desde el punto de vista de la experiencia sindical en su aspecto práctico. Pues no puede negarse sin faltar al buen sentido, que la experiencia sindical en su aspecto de la actuación de muchos años al frente de los cargos de la organización son condiciones indispensables para saber orientarse en toda situación política y social difícil; pero no se entendió así y la impaciencia triunfó sobre la reflexión y la serenidad.
            Cual fue mi criterio referente al problema que planteó la escisión, bien claramente lo he manifestado en conversaciones sostenidas con vosotros en el terreno particular; criterio que coincidía con el vuestro. Todos estábamos de acuerdo en que eran necesarias dentro de la organización, la existencia de diferentes tendencias que chocasen dentro de la unidad de doctrinas en extremos de que la actuación diaria ofrece, a fin de sostener una actitud vigilante en todas las cuestiones de interés para la organización y se regularizasen unas a otras en un juego de libre y limpia crítica. Pero este juicio que nosotros nos habíamos formado a consecuencia de la distancia a que nosotros veíamos el carácter interno de estas pugnas intestinas, lo cual nos permitía tener un criterio menos ciego por la pasión, y, por tanto, más objetivo, se fue desvaneciendo en nosotros produciéndonos un estado de desaliento que por lo menos, a mí, me ha decidido a fijar un criterio personal respecto al problema. Las conclusiones a que he llegado a este efecto, también son perfectamente conocidas por vosotros. Mis simpatías estaban de parte de la fracción anarco-sindicalista por entender que era una tesis más acertada. Los motivos de sostenerme en una actitud expectante y de equilibrio fue porque aún me quedaba algo de esperanza en que la situación política y la experiencia práctica que le faltaba a la F.A.I. en la actuación al frente de los cargos de la organización les induciría a una rectificación sincera y honrada de su actitud; pero hasta la fecha no se puede apreciar ningún cambio salvo en algunos casos en que esto es visible

 

¿Concomitancias?

 
Por ejemplo: en el caso de la visita hecha al gobierno por el C.N. con motivo de la represión a consecuencia del movimiento de Diciembre. Anoto este caso, porque aunque no tenga más importancia que la de un síntoma, es un síntoma muy significativo si se tiene en cuenta que la bandera de guerra contra la fracción expulsada, aparte de otros motivos, fue la acusación de que andaban siempre en concomitancias con los políticos, aunque para explicar la necesidad de ciertas gestiones acerca de determinados organismos del estado, cuyas gestiones impone la realidad práctica de un organismo tan numeroso como es la C.N.T. dentro del plano nacional, se gastasen grandes cantidades de papel y se apurasen todos los razonamientos imaginables y con la buena fe y paciencia de que se puede ser capaz humanamente. No obstante, a pesar de todas las derrotas sufridas, siguen creyendo que porque están ellos al frente de los cargos y, por tanto, como son ellos los que van a estar con los presidentes de los Consejos de ministros y gobernadores civiles, les parece que están mejor respetados los principios.

 

Las elecciones de Noviembre y la C.N.T.

 
            Ahora se discute mucho en torno a las elecciones de Noviembre en las cuales triunfaron legalmente las derechas, de cuyo triunfo se le hace responsable a la C.N.T. Mi opinión respecto a aquella situación, tampoco la ignora ninguno de vosotros. La República como queda dicho más arriba y como se había previsto por todos los militantes capaces de ver, desencantó pronto a la clase trabajadora que tantas esperanzas había depositado en ella en el primer momento. Por consiguiente esto nos dice claramente que al revés de lo que muchas figuras de alta jerarquía intelectual del campo público burgués nos dicen, no sufrió el régimen esa oscilación del péndulo hacia la derecha cumpliendo una ley histórica que invariablemente a juicio de estos señores se produce en todos los tránsitos profundos que se operan en la vida de las naciones; es decir, que estos señores afirman que cuando se experimentan cambios políticos en la vida de los pueblos de la importancia que se ha producido en el nuestro, se produce en el momento del cambio una radicalización de la opinión hacia la extrema izquierda; pero que tras un curso de tiempo más o menos largo, se opera otro desplazamiento hacia la derecha. Esto - dicen - fue lo que ocurrió en Noviembre. Luego se efectúa otro desplazamiento hacia el centro, punto de gravitación y , por fin, se estabiliza el régimen.

 

¿Hubo pendulazo derechista?

 

            Pero por lo que se deduce de lo que se ha dicho, no fue así. Si la Confederación Nacional del Trabajo con su campaña abstencionista, antielectoral, contribuyó a darle el poder a las derechas, esto significa que la opinión se había desplazado más acentuadamente hacia la izquierda en el momento del advenimiento de la república. Por otra parte, no falta quien opina que la desunión de los partidos de izquierda burguesa y una ley electoral defectuosa, el voto a la mujer, fueron factores decisivos en la derrota sufrida por las fuerzas de izquierda.
            Todo esto significa que éste fue el momento de mayor desorientación sufrida por los partidos de la pequeña burguesía, cuyo liberalismo romántico no los salvó del desastre a que los empujó la táctica inteligente y atinada de las fuerzas materialistas, a pesar de su disfraz católico y antimarxista que se agrupan bajo las distintas banderas de los partidos reaccionarios representantes de los altos intereses financieros, industriales y de los grandes terratenientes y que la torpeza, el sectarismo envueltos en un sentimentalismo de despecho infantil, fueron la causa determinante de esta derrota.
 

La responsabilidad de la C.N.T.

 
            Pero lo que yo pretendo que se vea en todos estos accidentes, no son desahogos más o menos sentimentales, sino las enseñanza que de todo esto se desprenden. La Confederación, dominada por un sentimentalismo de represalia contra izquierdas y socialistas, más que por un concepto maduro del riesgo a que se exponía con su campaña abstencionista, se lanzó a ella con un coraje digno de mejor causa. En consecuencia triunfaron las derechas. ¿ Cuál debía ser la actitud de la C.N.T. ante el triunfo de la reacción? Todos contestábamos que era la revolución prometida por ella y bandera de guerra de la batalla antielectoral. Pero claro está, cada uno por razones muy distintas. Por los propositores y gestores de esta campaña, porque creían ciegamente en el éxito de la revolución; otros, en parte por disciplina, pero particularmente porque creíamos que la derechas envanecidas con el triunfo electoral llevasen su osadía hasta aniquilar el relativo carácter legal que tanto usa como velo de sus perversos sentimientos políticos. Otros compañeros estimaban, que a pesar de todo, era conveniente adoptar una actitud expectante y declarar la huelga en caso muy extremo: en caso de que las fuerzas reaccionarias intentasen dar un golpe de estado, salirse al encuentro con todas las consecuencias que se derivasen de una huelga violenta.. Apoyaban este criterio en estas consideraciones: si nosotros nos adelantábamos y fracasábamos en nuestro intento, lo que de momento suponía para estas fuerzas reaccionarias una incógnita respecto a la potencialidad de nuestras fuerzas, se despejaría y con el pretexto que le dábamos con nuestra actitud, se lanzarían resueltamente a dar un golpe de estado dictatorial.

 

Un "Pleno" histórico

 
            Respecto a todas estas cuestiones, quiero que quede todo bien claro porque estoy enterado que por la intervención directa que yo tuve en el desarrollo de estos acontecimientos se me acusa por parte de casi toda la totalidad de los camaradas de la región, que yo no cumplí debidamente con mi deber en el Pleno Nacional al cual asistí como delegado de nuestra regional celebrado pocos días antes de los sucesos de Noviembre.
            A este efecto tengo que declarar que mi posición personal a este problema no tuvo nada de equívoca. Durante la campaña abstencionista y ya bas
( continuará en el próximo número)

 

 

SER Nº 14
 
tante antes, sostenía la opinión que sin una alianza con la U.G.T. no había ninguna probabilidad de éxito respecto a cualquier tentativa de carácter revolucionario, lo cual manifesté en el Pleno regional celebrado en La Coruña con el objeto de estudiar el orden del día y designar delegados al Pleno nacional que se menciona. También declaré en efecto, que el problema de la revolución estaba abierto y planteado en España, pero por lo que se puede deducir de lo que queda dicho, este criterio quedaba supeditado desde el punto de vista de las posibilidades prácticas de la insurrección, a la necesidad de formalizar una alianza con otras fuerzas proletarias en cuya idea iba implícito el criterio de que la fracción de oposición (treintista) debía de intervenir, y esto además, porque ellos lo solicitaban como puede demostrarse leyendo el "Sindicalismo", su órgano oficial; colaboración que fue rechazada.
            Los acuerdos referentes a esta situación fueron el de estar atentos a los acontecimientos y caso de que el Gobierno de coalición de derechas intentase dar algún golpe contra el carácter liberal y democrático de la república, o atentase abiertamente contra la existencia de la propia república por medio de un golpe de estado, salirles al paso rápidamente declarando la huelga general violenta arrostrando toda la responsabilidad que de la misma se derivase. Lo que pasó después yo no lo sé; pero el hecho es que se declaró, sin que las circunstancias que se habían previsto en estos acuerdos se presentasen, y sin que Barcelona, o sea, la Regional Catalana, secundase esta huelga revolucionaria, a pesar de que esta regional había sido la que más actividad había desplegado en la campaña abstencionista. Los motivos ella los sabrá.

 

La colaboración con la U.G.T. y el movimiento de diciembre

 
            Pero hay otro hecho que fue el que más me desanimó a través de las deliberaciones de este Pleno Nacional de las cuales fueron resultado los acuerdos aquí mencionados. Es este: Todos sabéis que a los pocos días después de las elecciones de noviembre, nuestro órgano C.N.T. publicó una editorial en la cual se daba a conocer que en atención a las circunstancia políticas, los compañeros de Madrid habían llegado a la convicción de que para hacer la revolución era indispensable, o por lo menos necesaria, una inteligencia entre las dos organizaciones sindicales: C.N.T. y U.G.T. para acometer la acción con probabilidades de éxito, y que con este objeto habían visitado a la Ejecutiva de la Casa del Pueblo y prometían que pronto darían a conocer la contestación que recibiesen de este organismo.
            Esta editorial ( supongo que en esto estaréis de acuerdo conmigo ) produjo muy buena impresión entre nosotros. Esta buena impresión, en un viaje que hice a La Coruña pude comprobar que dominaba entre los compañeros de esta localidad también; pero esto no ocurría en otras partes.
            No obstante, en otra regionales no ocurría esto, entre las cuales se encuentra la Regional Catalana. Esta Regional llegó al extremo de pedir la dimisión terminante del autor de esta "editorial" y caso de que se solidarizase la redacción con él, o con el fondo y espíritu de la misma, hacía extensiva esta petición a toda la redacción. Esta proposición consta en los actos del Pleno celebrado en Madrid poco antes de la huelga de diciembre. Por lo que se refiere a nuestra Federación Local, contestó solidarizándose con el fondo y espíritu de esta editorial, aunque hizo constar su protesta por haberla publicado la redacción sin previa consulta de los organismos regionales. A pesar de todo la redacción fue relevada en su totalidad.

 

La cuestión en Galicia

 
            Naturalmente que estos accidentes en la vida interna de un organismo no tienen mayor importancia, en circunstancias normales, pero son muy graves si las circunstancias que existan en el momento tienen un carácter especial, como lo tenían en este a que me refiero. Resumiendo: mi opinión en aquella circunstancia, era, que en presencia del triunfo de las derechas había que defenderse. Para esto estimaba que se debía de hacer una invitación a todas las fracciones obreras, particularmente a la U.G.T.. Caso que esta invitación hecha sincera y honradamente con un criterio de transigencia no fuese atendida y, por tanto, no fuese posible formalizar una alianza o frente único, en cuya alianza cifraba yo las esperanzas de éxito, entendía que de todas las maneras había que defenderse ante cualquier eventualidad, para lo cual sostuve que Galicia respondería a medida de sus fuerzas; criterio que sigo sosteniendo hoy, no tan solo con relación a estas circunstancias, sino en cualquier otra circunstancia futura que pueda presentarse igual que ha respondido en la circunstancia que acabamos de atravesar. pero esto está muy lejos de que se convierta en una afirmación de la cual pueda desprenderse que la Regional galaica estaba preparada para hacer la revolución, ni que se haya mencionado para nada esa vaguedad de que estaba preparada para establecer el Comunismo libertario, ni mucho menos. Hechas las aclaraciones que anteceden, quiero que por otra parte se advierta esta observación: personas enteradas en los problemas científicos del pensamiento y de la biología, nos dicen que el animal se diferencia del hombre y el hombre del animal, en que el animal no tiene más que una facultad que lo orienta, que se llama instinto, el cual lo conduce seguro dentro del contorno de su mundo animal; el hombre, en cambio, aparte de otras facultades, tiene la que le da la jerarquía de rey de la creación: el pensamiento creador del progreso y de la historia por virtud del conflicto entre la afirmación y la contradicción. Esto quiere decir, que el hombre está expuesto todos los días y a todas las horas al riesgo de equivocarse, al revés del animal que no puede equivocarse nunca. De modo que lo esencial en el hombre es que sepa vivir vigilante siempre sobre si mismo, y según la conclusión de sus razonamientos, o las enseñanzas que sea capaz de extraer de la experiencia que los hechos le vayan ofreciendo, rectificar honrada y francamente. Lo demás, encerrarse en verdades, en principios que se consideran establecidos de una vez para siempre, es fanatismo, es escolasticismo seco y dogmatismo reaccionarios, pero nunca pensamiento anárquico. Por tanto, había de ser cierto que yo, en aquel momento, defendí la posición que se me atribuye y no obstante todas estas objeciones que se creen acusaciones, quedarían reducidas a simples desahogos morales.
            También hay quien duda si informé o no, exactamente respecto a si había o no determinados elementos, comprometidos en aquel movimiento, y, desde luego, esta afirmación no puedo confirmarla con la seguridad que se puede afirmar cuando se ven las cosas directa y personalmente, pero si, con todo lo que vale una información que hace un miembro responsable en un Pleno nacional, de la organización de cuya información tienen que dar los demás delegados fe. Es decir, que a mí, por quien estaba autorizado, se me informó así, y yo tenía la obligación de creerlo y transmitírselo a quien debía: a la Regional.

 

Consecuencias y enseñanzas

 

            Despejados todos los equívocos que pueda haber en torno a mi actuación en aquellos acontecimientos, no os digo otra cosa que lo que sigue : que os fijéis bien y vayáis quitando las consecuencias y las enseñanzas que se desprenden de esta línea de conducta seguida en todo el desarrollo de estos hechos.
 
            Cae el Gobierno de las constituyentes, y con él todos los partidos gubernamentales. Los socialistas al verse derribados del Poder, adquieren una noción más clara de la lucha social, y sincera o habilidosamente, hacen una campaña de tono y acento revolucionario, a través de la cual lanzan de vez en cuando invitaciones al frente único de todos los trabajadores, o sea, a todas las organizaciones obreras.

 

 Las Alianzas : Sus adversarios y sus defensores

 

            En la C.N.T. con las enseñanzas deducidas de la huelga de diciembre y en atención a la situación política nacional, fue extendiéndose cada vez más la idea de la alianza o frente único, hasta el punto de que la mitad de las Regionales se manifestaron oficial y abiertamente en un Pleno nacional por la necesidad de llegar a formalizar estas alianzas. A este Pleno, como sabéis, asistí igualmente yo, representando a nuestra Regional, al cual llevaba el mandato de defender la tesis de las alianzas. De este Pleno ya conocéis los acuerdos, pero no así los argumentos con que cada tendencia defendía su tesis. Resumidos son éstos:
            Los opuestos a la alianza
            1º Que en Barcelona no era problema la necesidad de la alianza, y esto, porque allí lo dominaba todo la C.N.T. y que igualmente debían de procurar conseguirlo las demás regionales.
            2º Que el pueblo estaba al lado de la C.N.T., sino oficialmente, por la influencia ambiental y las simpatías que había conseguido atraer con los gestos heroicos realizados por ella con los últimos movimientos
            3º Que el fascismo no era un peligro tan próximo como se creía generalmente
            4º Que con los socialistas no nos podíamos entender, en primer termino, por diferencias de doctrina y, en segundo, porque eran unos traidores, que siempre habían faltado a los pactos, traicionando todos los movimientos y que lo harían una vez más
            5º Que caso de ir a un movimiento con ellos, nos arrebatarían la dirección del mismo por su mayor preparación, o mayor habilidad política
            6º Que una alianza o frente único con fuerzas ajenas a nuestra organización, suponía una deformación, una negación de los principios básicos y que esto no podía permitirlo la Confederación
            7º Que la misión de la Confederación era intensificar la propaganda hasta conseguir atraer las fuerzas de la unión a nuestro campo

 
SER nº 15

 

Razones de los defensores de las Alianzas

 

            Tesis de los que defendían las alianzas:
            1º Que en efecto, el fascismo propiamente dicho, no era un peligro tan próximo como muchos afirmaban; pero que no podía negarse que el gobierno de coalición de Radicales y Ceda era el tránsito hacia él y, por tanto, todo el tiempo que se perdiese iba en perjuicio de las probabilidades de acción y de éxito de la insurrección
            2º Que aún dando por exacta la afirmación de que la Confederación estuviese rodeada de todas las simpatías y ambiente de las masas populares, no era tanto que inspirase la confianza de un éxito revolucionario, teniendo presente el plazo de tiempo que la situación política permitía.
            3º Que el argumento de que en Cataluña no era problema la cuestión de las alianzas por estar la organización toda controlada por la C.N.T. y que a este fin debíamos de encaminar los esfuerzos las demás regionales, no era un argumento de peso ni adecuado; porque en primer término, circunstancias históricas especiales habían sido causa que Cataluña fuese la región más susceptible a las propagandas sociales y, por tanto, más favorecida por la propaganda anarquista; y en segundo termino, que esta afirmación no respondía a la verdad, puesto que nadie ignoraba que otras tendencias tenían allí una influencia que había que tener en cuenta y que por otra parte, el informe que acababa de leer el Secretario de esta Regional, revelaba de manera clara e inequívoca de esta Regional padecía una crisis tan grave que no permitía cifrar ninguna esperanza seria, presentimiento que confirmaba el hecho de no haber sido posible declarar la huelga revolucionaria de diciembre, hecho que exponía también claramente el informe aquí aludido de esta Regional. Pero además, había otra razón definitiva que era ésta que el problema que se le presentaba al proletariado, no era solo al proletariado catalán, sino que era al de España en general
            4º Que en lo referente a sí los socialistas eran o no unos traidores porque nos habían traicionado siempre y lo harían una vez más, que podía partirse de que este presentimiento fuese probable, y no obstante siempre quedaría sobre nosotros, el peso de la realidad, y que la realidad era ésta: que en España, al igual que en demás países estaba planteado como problema de primer término, el problema de la existencia de proletariado, no tan solo como hombres que sostienen principios de libertad, sino como clase que quiere sostener mínimas mejoras materiales y su emancipación total, cuyo peligro presentían perfectamente, aunque instintivamente, los trabajadores si todos nos fijábamos bien cual era su sentir en su fondo íntimo; que estos sentimientos se traducían en la práctica en protestas externas frecuentes; de cuyo estado de opinión quitaban los compañeros contrarios a las alianzas al consecuencia de que la C.N.T. había estado acertada al adoptar una táctica enérgica frente al poder burgués; pero este razonamiento, aún siendo aceptado íntegramente, a pesar de su verdad relativa, no daba fundamento sólido para asegurar afirmativamente que si una táctica daba resultado en un período de tiempo determinado, podía fallar en otro momento y, en efecto, la táctica de nosotros solos no resultaba eficaz, porque los socialistas al darse cuenta de que eran desplazados del Poder, y que estaban a punto de perder su influencia política sobre la organización obrero que ellos dirigen a consecuencia de la política contradictoria que habían realizado al frente del Gobierno, giraron en redondo, se lanzaron a una propaganda revolucionaria, hasta rayar en la demagogia y por consiguiente, toda esperanza de poder atraer alguna fuerza de la U.G.T. a la C.N.T. podía considerarse frustrada de antemano.

 

Los términos del problema

 
            Por tanto, colocado el problema en estos términos, podía darse el hecho inverso: que ellos, en mejores condiciones políticas nos arrebaten alguna fuerza a nosotros, si nosotros nos colocábamos además frente al sentimiento de los trabajadores que a nuestro juicio era el de las alianzas o frente único. Pero si por el contrario, nosotros sabíamos colocarnos en consonancia con este estado de opinión dominante entre los trabajadores, sucedería al revés : que caso que los socialistas nos traicionasen, el ambiente y simpatías que rodeaban a la Confederación seguirían firmes y además aumentadas en proporciones considerables.
            5º Respecto a si los socialistas eran o no más hábiles políticamente y que por esta condición de ventaja en su favor podíamos correr el riesgo de que nos burlasen la dirección del movimiento, no podía este argumento dar base para construir sobre él un motivo suficientemente convincente para rechazar una colaboración revolucionaria. Primero, porque nosotros considerábamos que fundar la negativa en un motivo tan simple, era un signo de cobardía intelectual, de cuya cobardía intelectual se desprendía positivamente que los elementos que propagaban y que no tan solo lo propagaban, sino que a consecuencia de su propaganda habían llevado a la organización acciones revolucionarias o eran unos ingenuos o unos provocadores de mala fe. Esto es, si la organización no tenia la suficiente preparación revolucionaria debiera de haberse confesado esta verdad a tiempo y francamente, y después de confesar esto, contribuir con otras fuerzas directa o indirectamente a cerrarle el paso a las fuerzas reaccionarias. Pero por otra parte, prácticamente no estaba demostrado que esto fuese verdad en absoluto. La delegación de Madrid singularmente demostró que era posible sostener una posición de equilibrio puesto que en Madrid estaban sosteniendo una huelga de importancia en colaboración con los socialistas, y que a pesar de tener mayoría la U.G.T. nuestros compañeros tomaban una participación tan directa en la dirección del conflicto como los dirigentes de este organismo
            6º Referente a la cuestión de principios, entendíamos que era inevitable que al formalizar un compromiso con la U.G.T. llevaba implícita la necesidad de hacer concesiones de carácter doctrinal; no obstante, si se tenían en cuenta las peligrosas perspectivas para la existencia del movimiento obrero, no era un problema que mereciese ni la más mínima reflexión. Afirmábamos, además, que existían algunas experiencias históricas que demostraban prácticamente que al revés de ser un perjuicio para el desarrollo histórico del anarquismo su intervención directa en los hechos históricos que van materializando en la vida las aspiraciones y los fines relativos ideales de la humanidad, es por el contrario de una gran utilidad para la causa del progreso y de la emancipación del proletariado, por consiguiente. Por ejemplo, la Comuna de París no hubiera conseguido una radicalización tan acentuadamente libertaria si los camaradas que intervinieron en el consejo directivo no lo hubieran hecho, según les exigían los camaradas más extremistas. Todo esto lo explica perfectamente Bakunín, en su obra sobre este movimiento.

 

Lucha de tendencias

 

            Estas dos tesis en franca lucha a través de las deliberaciones de este Pleno, sabéis que se resumieron en una ponencia que armonizaba las dos posiciones, la cual conocéis, como asimismo conocéis que esta ponencia había de ser ampliada en sus considerandos - pero respetando su sentido - en un manifiesto de cuya redacción quedó encargado el C.N. y que este manifiesto fue redactado y distribuido; pero también sabéis que la fecha de su publicación fue alterada y su sentido deformado.
            Yo ignoro cuales puedan haber sido las causas determinantes de esta alteración y deformación, ateniéndome estrictamente a las relaciones oficiales entre las dos organizaciones C.N.T. y U.G.T., e igualmente ignoro cuales puedan ser las consideraciones críticas que esta conducta suscite en los demás camaradas; pero por lo que a mí se refiere no me atenúa en nada la sospecha de que la organización ha sido víctima de la exaltación pasional que domina a muchos elementos dirigentes de nuestra organización contra la U.G.T.. Y esto, por las razones que siguen: La redacción del manifiesto está hecha con una terminología tan enfática, tan cargada de calificativos estridentes, que no se sabe cual intención pesó más en el ánimo de sus redactores: si fue el deseo de herir a los socialistas o el de convencerse a si mismos de la firmeza de sus posiciones. No se puede negar que en muchos casos el asombro ante un hecho, la ironía, la protesta espectacular, son las manifestaciones más convincentes de que se está representando una farsa. En este mismo sentido creo que el estilo del manifiesto ( que parece más bien obra y verbalismo de charlatanes de feria que labor de hombres capaces, serios y de buen gusto, que se imponen el deber de saber a que causas obedece y reacciona todo hombre de acción ante los acontecimientos sociales ) es el producto y desahogo moral de una tragedia íntima, que no se quiere confesar franca y honradamente. Estoy previamente convencido que si le dais una segunda lectura al manifiesto, habéis de estar muy cerca de convenir que no ando muy lejos de la verdad con mis sospechas.
 

Aspecto político y social de la cuestión

 

            A medida que transcurre el tiempo, y se va notando que la situación en sus aspectos político y social, se agrava por momentos. Las mínimas leyes que favorecían en parte la existencia del movimiento social van siendo cercenadas unas, y suprimidas totalmente otras con la amenaza evidente de dar paso a una solución fascista abiertamente declarada. La C.N.T. sigue particularmente el C.N. afirmando que todos los gobiernos son iguales, y aún ahora, después de las experiencias que se desprenden del último movimiento, se sigue insistiendo con una contumacia maniática que sí, que todos los gobiernos son iguales, y esto, en documen

 

 

SER nº 17
 
tos redactados por camaradas que se consideran con extensa preparación teórica, y probada solvencia social.
            Realmente no se comprende semejante ceguedad. Los gobiernos burgueses, en efecto, todos son igualmente capitalistas y burgueses, e igualmente es cierto que sus disputas no pasan de ser polémicas, sobre cosas subalternas, sobre hechos secundarios que no afectan a lo substancial, a la concepción de estado que les es común a todos los gobiernos burgueses; pero de aquí a que se tengan una misma orientación política en todos los problemas, que convienen a la vida civil, y, por tanto, a nuestro propio movimiento, media un abismo.
            A este efecto, no creo que sean necesarias más pruebas que las que cualquiera que no esté enfermo de sectarismo, pueda extraer de la vida corriente y diaria. Un gobierno que dicta leyes, que facilitan el máximo de conquistas que el proletariado ha conseguido y pueda conseguir dentro del régimen capitalista, apreciados los límites de su existencia, es mejor que otro que las limita; uno que las limita, aun que no del todo, es mejor que otro que las limita del todo,; pero peor que el anterior ; el que las suprime totalmente, es el peor.

 

Escala ascendente del fascismo

 
            Esta escala gradual que empieza por un gobierno democrático y liberal hasta cerrar el proceso en otro gobierno de carácter totalitario y absolutista, es lo que se llama el proceso ascendente del fascismo, el cual no puede ser juzgado así arbitrariamente. El saber comprender esta dinámica política es una ventaja, pero por otra parte lo exige la honradez y frialdad teórica; es más: es un deber que debe de imponerse todo militante que adquiere responsabilidades de dirección y orientación si no quiere condenar a los que confían en él, a marchar a remolque de los acontecimientos. De lo contrario se siembra además, un confusionismo, que va en perjuicio de la claridad con que los trabajadores, deben ver la marcha fatal que de etapa en etapa nos lleva al callejón sin salida del fascismo.
            Todo el éxito de la empresa revolucionaria que nos está planteada al proletariado, depende de la visión, de la claridad que tengamos acerca de estos problemas. Un ejemplo: si los socialistas por una parte y la Confederación por otra, tuvieran esta claridad de visión, hubieran comprendido ( teniendo en cuenta la teoría cierta, de que a los regímenes capitalistas hay que atacarlos en sus momentos de mayor debilidad, que el momento más oportuno para lanzarse al ataque insurreccional para derribar nuestra burguesía, fue durante la etapa del gobierno de las Constituyentes en su última crisis. Claro que para esto, hubiera sido necesario que en unos hubiese más decisión y audacia, y en otros más sangre fría y serenidad y menos resentimiento; disposiciones de espíritu necesario para que una inteligencia y un plan previos hubieran sido elaborados oportunamente.

 

Las posibilidades en el futuro

 
            En lo sucesivo estas posibilidades se irán cerrando, si el criterio de que todos los gobiernos son iguales sigue dominando. La F.A.I. debiera comprender que este es el A B C de la enseñanza revolucionaria; debiera reflexionar sobre la gran cantidad de ejemplos que la realidad ofrece a su vista entre los cuales destaca singularmente el de que si sigue practicando la táctica que ha seguido hasta aquí, difícilmente podrá promover, tantos movimientos como los que efectuó durante la etapa del gobierno de las Constituyentes. Se me ocurre una serie de argumentos que apoyarían más enérgicamente mi tesis, pero no quiero exponerlos porque haría interminable esta carta informe, la cual ha de resultar excesivamente larga a causa de las cosas primordiales que aun me quedan por decir.
            Decíamos que la situación política se irá agravando si la visión que se ha tenido hasta aquí de los hechos, sigue dominando, cuya gravedad ha iniciado su ciclo a partir de las elecciones de noviembre, gravedad que tiene su génesis en la serie diversa de contradicciones internas y externas, económicas ya tan conocidas por todos, los que se preocupan por estos problemas, típicas hoy de todos los estados burgueses; contradicciones económicas que en nuestro tiempo producen las políticas, cuyas manifestaciones externas, fueron : el pleito juridico-constitucional, entre la Generalidad de Cataluña y el Gobierno Central; lucha intestina de los partidos políticos de la izquierda burguesa; radicalización del partido socialista, etc.

 

Responsabilidades de la catástrofe de octubre

 

            Ahora se habla de responsabilidad sobre la catástrofe de octubre. La C.N.T. culpa a los socialistas y los socialistas a la C.N.T. . La "Solidaridad" de Barcelona publica una defensa muy amplia redactada por el camarada Santillán, que en mi concepto lejos de ser una defensa resulta un intento, mejor o peor intencionado; pero no pasa de ser un intento.
            Deseo que se advierta que mi propósito está muy lejos de querer herir personalmente al camarada Santillán. Yo consideré siempre que no es noble en ningún caso el ataque insidioso por enemigo que sea políticamente, pero creí siempre también que salvadas las consideraciones de corrección y honradez de conducta, la crítica queda en libertad de ser ejercida con toda dureza y todo lo acerada que se quiera. Por esto yo considero que el camarada Santillán sabe, que si los socialistas desarrollaron una política pésima, vacilante y llena de absurdas claudicaciones a consecuencia de su ambigua y débil táctica evolucionista, la política ultimatista sectaria, arrogante e incoherente de la mayoría de los actuales elementos de la C.N.T. no fue más acertada, ni eficaz. Sobre este punto sabe él que se podían aducir las demostraciones por decenas. Yo quito la conclusión sobre todo lo que afecta a responsabilidades sobre el último movimiento revolucionario, que si a las dos organizaciones se les encargase expresamente de hundir el movimiento obrero en España, no lo hubieran hecho mejor.

 

Un argumento en favor de los socialistas

 

            Pero al menos los socialistas tienen en su favor el argumento de que su táctica no era revolucionaria, que era evolucionista, y, por tanto, el proceso trabajoso, lento, cuyo lastre tiene que ir soltándose a base de golpes muy rudos y brutales de experiencia suministrados por los hechos reales de la lucha de clases. No obstante, a favor de la C.N.T. por mucho que se agudice el ingenio y por mucha cantidad de buena fe que se disponga en buscar atenuaciones, no se encuentra ninguna digna de atención. Si los límites del espacio lo permitiesen, el informe de Santillán merecería aquí más de una apostilla. Por mi parte sabiendo como sé como piensa el camarada Santillán, puedo aseguraros que ese informe obedece al compromiso que se impuso asimismo forzando su sentimiento íntimo, para salvar el crédito oficial del organismo Confederal ante el resto de la opinión proletaria internacional maltratado por una serie de fanáticos doctrinarios, según todos los signos, más audaces que inteligentes, que por una serie de síntomas muy significativos parece que están encargados de llevar a nuestra buena fe de militante activo al convencimiento de que se han impuesto la tarea deliberada de desbaratar la magna obra en que están empeñados los trabajadores Españoles.

 

La posición de "S.O."

 
            Pero si todo lo que han hecho fuera poco ¿ no están a la vista las editoriales aparecidas en "Solidaridad Obrera" de Barcelona en los primeros números de su reciente reaparición ?. ¿Qué se dice en ellos?¿Hay por ventura alguna palabra juiciosa ajustada a los problemas objetivos y concretos que la realidad histórica nos tiene presentes reclamando nuestro estudio?. En mi opinión, algunos militantes están dando la impresión de que padecen un drama interior que no quieren confesar; que son unos ingenuos bien intencionados o que no tienen cerebro capaz para pensar sobre las horas dramáticas que vivimos. Han hecho de los principios mandamientos del catecismo, y de la táctica de acción directa, un principio fundamental como si las tácticas no fuesen conveniencias transitorias, subalternas, subordinadas a la estrategia, y ambos, instrumentos útiles al servicio de las doctrinas. Pero nada, que se hunda el mundo, que venga el fascismo, pero que no se altere el dogma de la acción directa.

 

La posición de Pestaña

 
A propósito de las discusiones que entre nosotros suscitan todas estas cuestiones, algunos me hacéis la objeción de que el camarada Pestaña ha perdido el rumbo; que se hace un demócrata más al servicio de la burguesía. Dejemos esto provisionalmente y hagamos la pregunta concreta siguiente: ¿ En presencia de las circunstancias históricas planteadas internacional y nacionalmente con toda la serie de peligros ligados a ella, exige una doctrina y una táctica adecuada o no?. De la respuesta que se dé a esta pregunta depende la solución de este problema que se os ofrece tan complejo. Como veis, de este modo el papel de un camarada ( en este caso el camarada Pestaña ) mirado el caso de esta manera objetiva, es negativo; quiero decir, que no juega ningún papel.
            Por consiguiente, primeramente nos debemos de preguntar a nosotros mismos como pensamos y como vemos nosotros este problema. Fijada la actitud consiguiente, se empieza a actuar en consonancia con la actitud fijada. Puede ocurrir que por una serie de factores puede resultar nuestra labor más o menos fecunda; pero al menos, queda salvada nuestra responsabilidad revolucionaria que para un militante activo, este sentimiento de responsabilidad lo debe de ser todo.
            Ahora concretamente el caso del camarada Pestaña es éste: yo no sé cual será su actitud íntima respecto a este problema, pero por lo que se refiere al programa por él redactado, podrá discreparse de él en algunas cuestiones de detalle,

 
SER nª 19

 

pero no puede negarse honradamente que está inspirado en los principios fundamentales de la Confederación, y si no tiene otra ventaja, tiene al menos, la de reunir en una unidad de doctrina concreta toda esa heterogeneidad de criterios que defiende cada una de las infinitas capillitas de militantes de la C.N.T., con pretensiones de encuesta, de claridad teórica; claridad teórica que cuanto más la buscan menos la encuentran, menos la resuelven, porque la realidad es muy burlona y esquiva y hace oídos de mercader a todas las plegarias que en nombre de la santidad de los principios se le dirigen solicitando sus auxilios salvadores.

 

Los programas y las conductas

 

            Ahora bien, se dice que una cosa es un programa, y otra muy distinta la conducta de los hombres que han de encargarse de su realización. Convenimos en esto ¿ Pero en este caso concreto, que punto de partida tomáis vosotros para juzgar la conducta del camarada Pestaña? ¿Los ataques de los que fueron sus compañeros de lucha, y que ahora no quieren serlo por nimias diferencias de táctica? ¿Las notas de la prensa burguesa comentadas con intención polémica por sus adversarios políticos? ¿Pero es que no se comprende aún, que en la mayoría de los casos los ataques no pasan de ser procedimientos tácticos como otros muchos que se usan en el plano de las luchas políticas y sociales? Si nosotros hiciésemos caso, y los de fuera le creyesen a los ataques de determinados elementos de la localidad, ya hace tiempo que hubiéramos estado descalificados como revolucionarios. Concretando: ¿ Qué cabe hacer si nosotros estamos convencidos de la necesidad de un cambio de conducta táctica? No cabe otra solución que ésta: formularle unas cuantas premisas a las cuales conteste concretamente. Obtenida la respuesta, adoptar la actitud que convengamos como resultante.

 

Complemento a una táctica

 

            Perdonarme que distraiga un poco más vuestra atención, porque hay unas cuantas cosas, que aunque brevemente, quiero dejar despejadas. Todos sabéis que el argumento más serio, a juicio de algunos compañeros contra esta ampliación de la táctica (que no es renuncia a la lucha directa, sino complementación) es el de que la destitución de los Ayuntamientos constituidos por republicanos de izquierda, por socialistas solamente, o ambas fuerzas en colaboración; fueron destituidos sin contemplaciones a pesar de haber sido elegidos legalmente. Naturalmente que fue así, y se comprende fácilmente el sentido y alcance del argumento, que es el siguiente: que no se puede confiar en un triunfo electoral, según lo hacemos nosotros, porque en el caso hipotético favorable de un triunfo electoral de la clase proletaria, serían arrojados violentamente para el otro día sus representantes del Parlamento y de todos los organismos que consiguiesen representación. En efecto, esto puede ocurrir, puesto que yo afirmo aquí también, que la alta burguesía, es decir, la verdadera burguesía, ha liquidado el programa de concesiones a la clase obrera. pero no debemos de olvidar tampoco, que en muy raros casos, la a